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Ciencia

Aumentan los casos de pacientes atacados por un moho fatal que ataca el cerebro y los científicos no encuentran explicación

A diferencia de otras infecciones fúngicas, el hongo Cladophialophora bantiana parece preferir el cerebro.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Es poco frecuente el moho fatal que ataca el cerebro, pero en los últimos tiempos parece estar causando más problemas que nunca.
Los científicos de la Universidad de Washington y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estudiaron los informes confirmados por laboratorio de casos del hongo Cladophialophora bantiana. En la última década ha aumentado notablemente la cantidad de casos detectados, en particular desde 2023. Aunque son infecciones infrecuentes, se sabe poco sobre este hongo incluyendo su prevalencia o cómo es que infecta a las personas, indicaron los investigadores.

“Se desconocen las razones de este aumento aparente”, escribieron los autores del trabajo que se publicó a finales de la semana pasada en Morbidity and Mortality Weekly Report, del CDC.

Más casos

Las infecciones fúngicas humanas son relativamente menos comunes que las bacterianas y virales, y más inusuales todavía son las infecciones en el cerebro. Son infecciones en las que está en riesgo la vida, que suelen estar diseminadas, lo que significa que los hongos solo invaden en cerebro (y otras partes del cuerpo) tras una infección inicial en otro lugar. Las infecciones fúngicas graves como las del cerebro suelen ocurrir predominantemente en personas con sistemas inmunes debilitados.

El C. bantiana es una extraña excepción a esas reglas. Cuando ingresa en el cuerpo humano parece preferir el cerebro como primer lugar de ataque, y causa abscesos (bolsas de pus que contienen el hongo, células inmunes que intentan combatirlo, y otros tejidos). Además, el C. bantiana es altamente mortal cuando causa enfermedad, con una tasa de mortalidad de entre 60% y 70% aunque el paciente esté en tratamiento.

Tampoco suele elegir a sus víctimas, según el autor del trabajo Joshua Lieberman.

“Es capaz de infectar personas aparentemente sanas y no solo a pacientes inmunocomprometidos de quienes ya nos preocupamos como regla en cuanto a las infecciones fúngicas”, le dijo a Gizmodo Lieberman, microbiólogo y profesor adjunto de medicina de laboratorio y patología en la UW. Alrededor de la mitad de las infecciones se dan en personas con sistemas inmunes sanos, según los autores.

Los casos rara vez se documentan en EE.UU. No hay monitoreo de rutina en el nivel nacional para el C. bantiana, y los médicos no están obligados a reportar los casos sospechosos o confirmados a sus departamentos de salud.

En este reciente trabajo Lieberman y su equipo analizaron los datos de un laboratorio clínico especializado y de referencia, de la Universidad de Washington, que ya ha confirmado durante años casos de C. bantiana en todo el país. Para comprender mejor la potencial tendencia compararon también la frecuencia de las muestras que habían dado positivo en el hongo, con el total de muestras enviadas de todas las infecciones sospechadas de fúngicas de cerebro.

Encontraron que entre enero de 2009 y julio de 2026 hubo 48 casos confirmados y uno probable de C. bantiana en 21 estados y Washington, D. C., detectados por el laboratorio. Entre 2009 y 2023 hubo entre uno y cinco casos que se detectaron cada año. Pero en 2024 hubo ocho casos y en 2025, 14 casos.

El aumento parece haber comenzado en 2017 pero se hizo aparente después de 2021, según Lieberman. Entre 2017 y 2023 se detectó un promedio de 8,4 casos de C. bantiana por cada 1.000 especímenes de cerebro y sistema nervioso central enviados para análisis amplio de hongos en la UW. Sin embargo, entre 2023 y 2025 la frecuencia se había cuadruplicado.

“Intentamos hacer el control de la mayor cantidad de análisis para explicarlo. Pero, aunque analizamos más muestras de sistema nervioso central a lo largo del tiempo, la cantidad de casos de C. bantiana aumentó más rápido. Por eso creemos que el aumento es real”, dijo Lieberman.

Moho misterioso

Aunque el C. bantiana se descubrió en 1911 dentro de un absceso de cerebro, todavía no sabemos mucho sobre este hongo. No se sabe dónde está su reservorio ambiental natural, por ejemplo. Y tampoco se sabe exactamente cómo infecta a las personas aunque hay evidencia de que la infección inicial podría ser por la piel o por inhalación, antes de que el hongo viaje hasta el cerebro por el sistema circulatorio (en este estudio el 12% de los especímenes era de tejido pulmonar, lo que respalda la hipótesis).

“Tenemos que entender dónde o cómo se da la exposición. Creemos que es en el medio ambiente y que la persona inhala las esporas, pero no sabemos lo suficiente sobre dónde es que se da naturalmente”, dijo Lieberman.

Tampoco sabemos por qué prefiere el cerebro ni por qué se infectan personas que están sanas. El mayor misterio, el que más preocupa ahora mismo, es la prevalencia del C. bantiana, y solo se puede responder esa pregunta contando con más datos, indicaron los investigadores.

“Necesitamos recoger datos sistemáticamente de laboratorios clínicos de toda la nación para entender cuántos casos hay en realidad. Aunque pensamos que son infrecuentes, en este momento no tenemos una imagen clara sobre la frecuencia de la enfermedad”, dijo Lieberman.

Lamentablemente, el C. bantiana no es el único hongo que infecta a las personas y se está convirtiendo en un peligro creciente en EE.UU. y otras partes del mundo.

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