Bad Bunny ha demostrado que su impacto va mucho más allá de la música. Mientras el mundo celebraba su explosiva actuación en la Super Bowl, muchos pasaron por alto que, meses antes, el artista puertorriqueño había dejado una fuerte impresión en el cine. Su papel en la nueva película de Darren Aronofsky evidenció que su salto a la interpretación es algo más que una curiosidad mediática, aunque no estuvo exento de complicaciones.
Bad Bunny, una estrella que ya no solo pertenece a la música
El artista puertorriqueño Bad Bunny lleva años ampliando su presencia en el audiovisual. Tras pequeños papeles en cine y televisión, su participación en la última película de Darren Aronofsky marcó un punto de inflexión.
Ambientada en el Nueva York de los años 90, la cinta sigue a un exjugador de béisbol interpretado por Austin Butler que se adentra en el mundo del crimen. Bad Bunny da vida a Colorado, un pandillero puertorriqueño cuya presencia, aunque secundaria, resulta clave en el tono y la credibilidad del entorno criminal retratado.
Bad Bunny in Darren Aronofsky’s ‘CAUGHT STEALING’ pic.twitter.com/ox9YZoVC6y
— Film Updates (@FilmUpdates) May 21, 2025
Un rodaje marcado por la tensión y la logística extrema
Aronofsky no ha escatimado en elogios hacia el cantante como compañero de trabajo. En declaraciones al LA Times, el director aseguró que Bad Bunny fue “uno más del equipo”, destacando su actitud cercana y profesional en el set. Sin embargo, rodar con una superestrella global no fue sencillo.
“Había un miedo constante”, confesó el cineasta, refiriéndose a la posibilidad de que el rodaje se viera desbordado si el vecindario descubría que Benito Martínez Ocasio estaba allí. La producción tuvo que diseñar rutas secretas, utilizar salidas traseras y túneles poco conocidos del East Village para evitar aglomeraciones. “Era algo continuo: esconded a Benito”, resumió Aronofsky entre risas.
Un actor en formación, pero con ideas claras
Más allá de la anécdota logística, la experiencia dejó claro que Bad Bunny se toma la interpretación con seriedad. El propio artista ha explicado en varias ocasiones que actuar es una experiencia muy distinta a subirse a un escenario ante miles de personas.
Según ha contado, el cine le resulta más íntimo y exigente: estar frente a una cámara implica una exposición diferente, donde la atención se centra únicamente en la escena y en el trabajo con los demás actores. Reconoce que sintió nervios en sus primeros rodajes, pero también que siempre fue uno de sus sueños explorar este terreno creativo.
Una carrera audiovisual que sigue creciendo
Antes de este proyecto, Bad Bunny ya había participado en títulos como Bullet Train, la serie Narcos: México o la película Cassandro. Recientemente también ha estrenado Terminagolf 2 en Netflix, consolidando una filmografía cada vez más variada.
Lejos de ser una moda pasajera, todo apunta a que su faceta como actor seguirá creciendo. Si algo ha demostrado esta experiencia con Aronofsky es que Bad Bunny no solo soporta la presión de un gran rodaje, sino que sabe integrarse, aprender y aportar presencia en pantalla.
Mientras domina escenarios y rankings musicales, el artista puertorriqueño parece decidido a conquistar también el cine. Y, viendo sus pasos recientes, no se le da nada mal.
Fuente: Espinof.