El sábado 16 de agosto, la mayor aerolínea del país se paralizó de manera abrupta. Los 10.000 auxiliares de vuelo de Air Canada decidieron cesar actividades tras meses de tensas negociaciones laborales, dejando a más de 100.000 pasajeros sin poder volar. Aeropuertos como el de Montreal-Trudeau fueron escenario de largas filas, maletas acumuladas y rostros de frustración.
La crisis llegó en plena temporada alta de viajes, cuando Air Canada mueve diariamente a unas 130.000 personas con cerca de 700 vuelos. Con aviones en tierra y rutas canceladas, el impacto económico y social fue inmediato.
La intervención del Gobierno canadiense
Ante el caos, el Gobierno federal tomó una decisión drástica. La ministra de Trabajo, Patty Hajdu, ordenó el regreso obligatorio al trabajo y la apertura de un arbitraje externo. Según explicó, no se podía “correr el riesgo de un colapso económico en medio de la temporada de viajes de verano”.
Please see my statement on my decision to exercise my authorities under section 107 of the Canada Labour Code to direct the Canada Industrial Relations Board to arbitrate the dispute between CUPE Air Canada Flight Attendants and Air Canada:https://t.co/m6AOE14B0s
— Patty Hajdu (@PattyHajdu) August 16, 2025
Aunque la medida devuelve a los auxiliares de vuelo a sus puestos, Hajdu advirtió que la normalización de los servicios podría tardar varios días, ya que la reanudación completa depende de la Junta de Relaciones Industriales de Canadá.
El trasfondo del conflicto: salarios y desigualdades
La raíz del problema no es nueva. Desde hace ocho meses, Air Canada y el sindicato que representa a los auxiliares de vuelo mantienen un pulso por las condiciones laborales. El sindicato denuncia que sus salarios apenas alcanzan para vivir y que gran parte del trabajo previo y posterior a los vuelos no está remunerado.
Natasha Stea, azafata y presidenta del sindicato local, fue contundente: “No podemos trabajar gratis. Los pilotos ya recibieron un aumento significativo el año pasado; ¿por qué nosotros no?”. Una comparación que ha alimentado el debate sobre desigualdad de género, dado que la plantilla de auxiliares es mayoritariamente femenina.
Air Canada intentó frenar la huelga con una propuesta ambiciosa: un aumento del 38% de la compensación total en cuatro años, incluyendo beneficios y pensiones. La empresa defendió que con ello sus auxiliares se convertirían en los mejor pagados del país.
Pero el sindicato consideró insuficiente el incremento inicial del 8% propuesto para el primer año, alegando que la inflación ha reducido drásticamente el poder adquisitivo de los trabajadores. Para los empleados, el esfuerzo diario no se refleja en sus salarios, mientras los pasajeros pagan tarifas cada vez más altas.
Pasajeros atrapados entre el conflicto
En medio del enfrentamiento quedaron los viajeros. Historias como la de Alex Laroche, un joven de 21 años con un viaje a Europa en riesgo, reflejan el drama humano. “Pensé en comprar nuevos billetes, pero cuestan más del doble de los 3.000 dólares que ya pagué”, lamentó.
Aunque muchos pasajeros expresaron su frustración inicial contra el sindicato, al conocer los detalles de las negociaciones algunos comenzaron a mostrar comprensión hacia los trabajadores. Una mezcla de indignación y solidaridad que refleja lo delicado del conflicto.
[Fuente: EuroNews]