El pez más grande del mundo tiene motivos para temer a la gente. Un nuevo trabajo de investigación muestra que gran parte de los tiburones ballenas de una región turística popular y protegida, tienen cicatrices causadas por actividades humanas.
Un grupo numeroso de científicos marinos estudió los avistamientos de más de una década de tiburones ballena en Bird’s Head Seascape, frente a las costas de Indonesia. Entre otras cosas, hallaron que más de la mitad de los tiburones tenían lesiones atribuibles a los humanos. Muchas de ellas eran prevenibles, afirman los investigadores, y con simples medidas podría asegurarse la seguridad de estos amables gigantes en el futuro.
“El alto porcentaje de tiburones ballena heridos muestra que incluso en zonas protegidas las interacciones de los tiburones ballena con equipos de pesca y con turistas presentan riesgos para ellos”, le dijo a Gizmodo Edy Setyawan, principal científico conservacionista del Instituto Elasmobranch de Indonesia.
Un gigante en situación vulnerable
Tal como lo indica su nombre, el tiburón ballena (Rhincodon typus) es por cierto muy grande.
En su adultez llega por lo general a medir entre 9 y 12 metros, y su peso alcanza las 18 toneladas, o más. Pero a pesar de su tamaño no son feroces monstruos de mar. Son peces de movimientos lentos que se alimentan filtrando su alimento de las bocanadas de agua que les rodea. Aunque pueden comer organismos marinos pequeños y grandes, suelen alimentarse de plancton microscópico.
Los tiburones ballena habitan aguas cálidas y tropicales en todo el mundo pero sus poblaciones se han visto drásticamente reducidas en las últimas décadas, y están clasificados como especie en riesgo. Los peligros que enfrentan son mayormente por actividades humanas, como la caza, el cambio climático o los accidentes (como la pesca no intencionada). Incluso con los esfuerzos de conservación continuos su recuperación es lenta, en parte porque tardan unos 30 años para llegar a la madurez sexual
Daño común pero evitable
Según Edy Setyawan, los estudios anteriores de la salud de la población de estos tiburones se limitaron a monitoreos a corto plazo, o breves conteos en determinada ubicación. En su nuevo trabajo el equipo pudo analizar 13 años de avistajes en Bird’s Head Seascape (de 2010 a 2023), de cuatro regiones en el área.
Es una zona conocida por su diversidad, y se calcula que contiene las tres cuartas partes de las especies de coral de todo el mundo, junto con muchas otras especies migratorias como el tiburón ballena. Es un destino popular para el turismo marino, con una red de 26 distintas Áreas Marinas Protegidas.
Aunque los investigadores mayormente estudiaron datos del pasado que recogieron en su trabajo, también se apoyaron en fotos captadas por operadores de turismo y científicos ciudadanos. Identificaron 268 tiburones ballena y de ellos, unos 200 tenían lesiones visibles. De ellos, a su vez, el 80% tenía lesiones que se determinó eran causadas por humanos (el 58,3% tenía lesiones por causas naturales, y algunos tiburones tenían heridas mixtas).
En el aspecto positivo, eran infrecuentes las lesiones causadas por humanos en los casos graves como las amputaciones (17,7%). Las lesiones más comunes relacionadas con actividad humana eran por choques de tiburones ballena con botes y bagans, que son plataformas o andamios con redes y luces, utilizados para pescar.
El equipo publicó su trabajo el jueves en Frontiers in Marine Science.
La pesca y el turismo marino son parte importante de la economía local, que incluye paseos de avistaje de tiburones ballena. Aunque la creciente popularidad de estos paseos podría causar que más tiburones ballena resulten heridos, los investigadores sostienen que no necesariamente tiene que ser así.
Presentan simples pasos que podrían reducir en mucho las heridas a los tiburones ballena, como reglamentación más estricta que obligue a pescadores y propietarios de bagans a eliminar los bordes afilados en sus plataformas. Las medidas relacionadas con el turismo, como limitar el tráfico de barcos, imponer límites de velocidad y promover el buceo o snorkeling responsable, también contribuirían a reducir la cantidad de lesiones, según Setyawan.
Hubo también resultados positivos en este trabajo. Aprendieron mucho sobre estas majestuosas bestias acuáticas, incluyendo las regiones más elegidas como hábitat. La mayoría de los tiburones hallados también eran machos jóvenes, lo que sugiere que el área es para esta especie un buen lugar para que crezcan sus crías.
El próximo plan para rastrear las tendencias de población anual de tiburones ballena es con etiquetado de animales, y rastreo satelital. Eso también ayudará a responder preguntas importantes, como por ejemplo si es que estas poblaciones migran a otras regiones.