Clare en Vietnam en 1968. Flickr

Este a√Īo fallec√≠a Clare Hollingworth, la primera corresponsal de guerra brit√°nica y figura destacada del inicio de la contienda. Pionera en su profesi√≥n, Clare no s√≥lo salv√≥ cientos de vidas amenazadas por los nazis, ella sola alert√≥ al mundo de lo que estaba a punto de pasar.

De la vida de Hollingworth se podrían hacer varias películas y series. Hija de Daisy y Albert Hollingworth, Clare mostró desde muy temprano su interés por la escritura. Su pasión por vivir y contar las guerras se fue desarrollando poco a poco, gracias a los viajes que tenía que realizar junto a su padre. Comenzó en el diario New Statesman, y desde entonces su carrera no hizo más que crecer.

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La abdicaci√≥n forzada del rey Carlos III de Ruman√≠a, los disturbios que la acompa√Īaron en Bucarest, Egipto, Turqu√≠a, Grecia, Palestina, Irak, Vietnam‚Ķ all√≠ donde hab√≠a un conflicto, Hollingworth estaba para contarlo. Lo hac√≠a con las dificultades de una √©poca donde las mujeres corresponsales de guerra no recib√≠an acreditaci√≥n formal.

En todos los conflictos dejó su impronta, un relato sincero de los acontecimientos. Aunque sin duda, si por algo se le recuerda, fue por los hechos ocurridos a partir de 1939.

La primicia del siglo: comienza la Segunda Guerra Mundial

Tanques alemanes durante la invasión a Polonia en 1939. Wikimedia Commons

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Ocurri√≥ el 28 de agosto 1939, Clare ten√≠a 27 a√Īos, y al d√≠a siguiente consigui√≥ su primera gran portada en el diario Daily Telegraph. El titular dejaba pocas dudas: ‚Äú1.000 tanques en masa se dirigen a la frontera de Polonia‚ÄĚ. En el interior, el art√≠culo explicaba algo totalmente inusual: la reportera estaba viendo de primera mano el inicio del avance de las tropas alemanas.

Hollingworth hab√≠a convencido a los editores del Telegraph para viajar a Polonia y cubrir las tensiones existentes en Europa. All√≠ persuadi√≥ al c√≥nsul general brit√°nico, John Anthony T., para que le prestara su coche (con ch√≥fer) para ‚Äúuna misi√≥n en Alemania‚ÄĚ. Como la frontera estaba cerrada a todos los veh√≠culos, excepto para los diplom√°ticos, pidi√≥ prestado el coche del funcionario para entrar en el territorio ocupado por los alemanes.

En el viaje que bordeaba la frontera germano-polaca el 28 de agosto, observó una acumulación de tropas alemanas, con sus tanques y vehículos blindados frente a Polonia. La periodista no daba crédito a lo que estaba viendo.

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Soldados de la Wehrmacht alemana derribando el cruce fronterizo entre Polonia y la ciudad de Danzig (1939). Wikimedia Commons

Al llegar al hotel donde se iba a alojar en la ciudad polaca de Katowice, un ruido ensordecedor la levantó de la cama. Clare se asomó a la ventana del cuarto y vio, literalmente, el inicio del avance de las tropas alemanas para invadir Polonia.

Por un lado, el sonido del fuego antiaéreo dirigido a los caza alemanes. Por el otro, el rugido de los bombarderos nazis. La mujer no lo dudó un instante: llamó rápidamente al corresponsal del periódico en Varsovia, Hugh Carleton Greene.

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Lo que sigui√≥ forma parte de la leyenda de esta intr√©pida mujer: ‚ÄúLa guerra ha comenzado‚ÄĚ, le dijo Clare sin mediar palabra. ‚Äú¬ŅEst√°s absolutamente segura de lo que me est√°s diciendo?‚ÄĚ, contest√≥ Greene. ‚ÄúEsc√ļchalo t√ļ mismo‚ÄĚ, le espet√≥ la reportera mientras sujetaba el tel√©fono fuera de la ventana para que pudiera escuchar el sonido de la guerra.

Al día siguiente se publicó la famosa portada, posiblemente una de las grandes primicias de la historia del periodismo y la primera alerta mundial sobre el comienzo inequívoco del conflicto.

La mujer que salvó a miles de personas de los nazis

Clare en octubre del 2016, tres meses antes de fallecer. AP

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Pasaron los a√Īos y Clare fue reconocida con innumerables premios y distinciones a su enorme trabajo. Sin embargo, posiblemente el hecho m√°s rese√Īable de su vida no se supo hasta muchos a√Īos m√°s tarde.

Ocurri√≥ una tarde en la que su sobrino estaba en el desv√°n de sus padres y se sent√≥ junto a un viejo ba√ļl donde se encontraban cartas, sellos y restos de la vida de su t√≠a. El hombre comenz√≥ a mirar en su pasado asumiendo que sab√≠a los episodios m√°s importantes de Clare.

Sin embargo, metido dentro de una carpeta de una escuela, el hombre encontró un certificado muy elaborado, escrito a mano en alemán, donde se agradecía la increíble labor de Clare en una ayuda no especificada que prestó a un grupo de refugiados en Polonia en 1939.

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Adem√°s, entre los papeles hab√≠a dos tarjetas de identidad. Una pertenec√≠a a una mujer de unos treinta a√Īos, Waltraud Slansky, y la otra a un hombre llamado Josef Pollak. Ambas identidades parec√≠an haber sido testificadas por Clare y refrendadas y selladas por un c√≥nsul general brit√°nico. ¬ŅQu√© hizo exactamente Clare para justificar tal tributo?

Acreditación de prensa de Clare

En la biograf√≠a de su t√≠a que se hab√≠a publicado 25 a√Īos antes, el hombre record√≥ un relato menor, una √ļnica referencia a una obra caritativa que la mujer realiz√≥ en Polonia. Investigando, el sobrino descubri√≥ que hab√≠a encabezado una organizaci√≥n que hab√≠a salvado a miles de personas de las garras de los nazis.

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Al parecer, en marzo de 1939, Clare se enteró de una propuesta del British Committee for Refugees de Checoslovaquia. Era una nueva organización que trataba de ayudar a los refugiados tras la invasión de los nazis en el país. Necesitaban a alguien que viajara a través de la Alemania nazi al puerto polaco de Gdynia para encontrarse con una gran parte de los refugiados de alto riesgo que se apresuraban desde Praga.

Clare tenía una visa alemana válida en su pasaporte, así que aceptó el reto. Como consecuencia de ello, entre marzo y julio de 1939 ayudó a rescatar a miles de personas. Lo hizo simplemente con su visa y con su habilidad para entablar un diálogo y discutir con los funcionarios del puerto. De esta forma, los refugiados obtuvieron documentación, fueron alojados, alimentados, y escaparon en barcos británicos.

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Curiosamente, el director del Telegraph oy√≥ hablar de las haza√Īas de Clare. Arthur Wilson la contrat√≥ en agosto de ese mismo a√Īo y unas semanas despu√©s la reportera ofrec√≠a esa legendaria y terror√≠fica primicia al mundo entero. ¬ŅPor qu√© no nombr√≥ esa heroica labor en su biograf√≠a? Probablemente porque su vida se defini√≥ a trav√©s de su trabajo. Para Clare, las √ļltimas noticias eran lo √ļnico que importaba. [Wikipedia, The Guardian, BBC, Telegraph]