La invención de palabras es un proceso fascinante que refleja nuestra capacidad para adaptarnos y comunicarnos. Durante la pandemia, surgieron objetos novedosos que los hablantes tuvieron que nombrar, desde «pulseragel» hasta «zapatorrinco». Un estudio reciente analiza cómo los hablantes de español crearon términos para describir lo desconocido, arrojando luz sobre la relación entre pensamiento y lenguaje.

Función o creatividad: ¿qué influye en la invención de palabras?
Cuando enfrentamos la tarea de nombrar un objeto desconocido, solemos preguntarnos: ¿debería ser funcional, proporcionando pistas sobre su uso, o creativo? Según el estudio, las palabras inventadas para objetos más familiares tienden a reutilizar términos existentes, como «cuelgaorejas» para dispositivos que sujetan mascarillas. En cambio, para objetos más extraños, los hablantes prefieren términos nuevos, como «abridoor» para un gancho que abre puertas sin contacto.
Metáforas y metonimias: dos estrategias clave
El estudio identificó dos recursos lingüísticos principales:
- Metonimias: Usadas para destacar rasgos específicos del objeto. Por ejemplo, «salvaorejas» resalta su función.
- Metáforas: Ideales para objetos conocidos, estableciendo comparaciones con algo familiar, como «mampara social» para una protección de mesa en restaurantes.
Cuando los participantes entendían mejor el objeto, se inclinaban hacia metáforas creativas. En contraste, las metonimias eran más comunes cuando el objeto resultaba más extraño.

¿Influye la edad en la creación léxica?
Un hallazgo inesperado del estudio fue que la edad de los hablantes no afecta significativamente la creatividad lingüística. Tanto jóvenes como mayores usaron estrategias similares para nombrar los objetos. Esto desafía la idea de que los jóvenes son más innovadores y sugiere que, ante situaciones globales como la pandemia, todos recurrimos a nuestros recursos lingüísticos para adaptarnos.
El prodigio de la creatividad léxica
Entre los términos más originales creados en el estudio destacan:
- «Cicloficina»: Para una bicicleta estática con mesa incorporada.
- «Hidromuñeca»: Para una pulsera con dispensador de gel.
- «Zapatorrinco»: Para zapatos con puntas largas que aseguran el distanciamiento social.
Estos nombres no solo reflejan ingenio, sino también cómo los hablantes combinan lenguaje y percepción para abordar nuevas realidades.

La invención de palabras es más que un ejercicio creativo: es una herramienta para interpretar y comunicarnos sobre el mundo que nos rodea. Este estudio revela cómo usamos metáforas para lo conocido y metonimias para lo extraño, desafiando ideas previas sobre el lenguaje y la edad. Lo que queda claro es que la capacidad de crear palabras nuevas nos acompaña a lo largo de toda la vida, adaptándose a nuestras necesidades y contextos.
Fuente: Infobae.