
¿Qué hacer en caso de un apocalipsis zombie? Thomas Wooley, de Numberphile, aborda esta peculiar cuestión desde el punto de vista de las matemáticas. La conclusión a la que llega no es muy diferente de la que alcanzarías mediante el sentido común: corre, no pares de correr.
El análisis de Wooley es particularmente interesante porque parte de la consideración de que los zombies se comportan exactamente igual que un virus. Se mueven aleatoriamente en busca de sujetos a los que infectar para así diseminar más y más la enfermedad. De hecho es exactamente la misma base que cualquier otra enfermedad infecciosa a gran escala como... no se. Si tan solo tuviéramos por aquí alguna enfermedad infecciosa de tipo respiratorio a mano... Ahora mismo no se me ocurre ninguna...
Dejemos las ironías aparte y vayamos al grano. Wooley comienza por categorizar el movimiento de los zombies. Un solo zombie no sigue ningún patrón particular, pero si tienes en cuenta muchos zombies a la vez comienzan a aparecer patrones, y ahí es donde entra la ecuación de difusión, que relaciona el espacio, el tiempo y la velocidad de movimiento de los no muertos.
La clave aquí es que, por la propia estructura de la ecuación, si duplicas la distancia que te separa de los zombies, el tiempo que estos tardan en alcanzarte se cuadruplica. Por supuesto, no es lo mismo infectados que corren como maníacos que zombies putrefractos que se arrastran, pero el dato está ahí. Pon tierra de por medio entre tu persona y los zombies, y estos tardarán cuatro minutos (o cuatro horas) en alcanzarte en vez de una. La primera conclusión, por tanto, es que no te hagas el héroe y te pongas a combatirlos. No sirve de nada. Correr es mejor.
Esto es útil al principio de una pandemia apocalipsis zombie, pero ¿Y después?. Después de haber corrido mucho probablemente no te quede otra que hacer algo más, y aquí es donde entra en acción la combinatoria.
Si te encuentras con un zombie puede haber tres posibles resultados: que el zombie te mate, que mates tú al zombie, o que el zombie te infecte y ahora haya dos problemas en vez de uno. Eso arroja un ratio de incremento de población diferente para zombies y humanos en función del resultado de cada encuentro. El problema es que la parte de la ecuación relativa a humanos siempre tiene un ratio negativo. En otras palabras, la población de humanos no aumenta al entrar en contacto con zombies. En el mejor de los casos puede hacer disminuir la de zombies, sí, pero la nuestra no aumenta. Teniendo en cuenta el tiempo que se tarda en hacer un zombie comparado con el que se tarda en criar a un humano completo con un arma matazombies en la mano salimos perdiendo. En otras palabras, de nuevo interactuar con los no muertos no nos beneficia en nada. Para terminar con la pandemia es preciso matar zombies a un ritmo superior al que los zombies nos convierten, y eso a menudo es engorroso. Lo mejor es correr y esperar a que la infección se agote por si misma por falta de huéspedes.
Para rematar, cualquier humano es, potencialmente, un zombie, así que la recomendación final de Wooley es: aislarse. La alternativa sería eliminar a los sujetos que nos rodean que diseminan potencialmente el virus zombie antes de que lo hagan, pero eso no cuadra mucho con la idea de civilización. Ahora bien, ¿podemos hablar de civilización cuando el sistema ha colapsado mucho antes de llegar a estas ecuaciones? Difícil pregunta que no vamos a responder aquí.