Imagen: Dyson

Seguramente los has visto alguna vez en una tienda. Los “ventiladores sin aspas”, también conocidos como multiplicadores de aire o de flujo Coanda. La “magia” de estos aparatos es que consiguen aparentemente soplar aire sin necesidad de aspas o palas. ¿Dónde está realmente el truco?

De esto va precisamente la última pieza de los chicos de SciShow, quienes pasan a desgranar la tecnología que existe detrás de este tipo de ventiladores.

Lo primero que habría que aclarar es que realmente sí que tienen aspas, lo que ocurre es que no las vemos. En realidad, hay un ventilador más convencional oculto dentro de cada modelo, en cualquier caso, la ingeniería no es realmente lo que los hace especiales. Y es que a pesar de que hay aspas, estas no hacen la mayor parte del aire.

Las aspas que todos buscan cuando ven un ventilador de este tipo están ocultas en la base, donde un ventilador pequeño sopla el aire hacia el anillo vacío. El aire se escapa por un pequeño corte alrededor del interior del anillo, y es guiado hacia la parte delantera del ventilador por paredes en ángulo: el anillo es un poco más grueso en la parte posterior que en el frente, por lo que el aire de la ranura se dirige hacia la parte más delgada.

El problema es que, si esa fuera la única razón por la que funcionan estos dispositivos, realmente no crearían un cilindro de aire sólido. Tan solo obtendrías un círculo de aire, como una especie de anillo de humo sin fin.

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¿El truco? En realidad, también hay aire que viene del centro del ventilador. Y eso no viene de las aspas en la base. Viene de fuera del anillo, y parte de la explicación tiene que ver con la presión.

Veamos. Cuando enciendes el ventilador, una corriente de aire en movimiento sale del anillo. Y de acuerdo con un efecto conocido como el principio de Bernoulli, cuanto más rápido va una corriente, menos presión ejerce. Eso significa que el ventilador crea una zona de baja presión dentro del anillo. Por tanto, cualquier aire que se siente detrás es empujado hacia esa zona por la mayor presión atmosférica que lo rodea.

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Esto es lo que denominamos inducción, y es parte de la forma en que se obtiene el aire desde el centro del ventilador a pesar de que la ranura está en el exterior del anillo. El resto del aire proviene del arrastre, y es aquí donde la corriente de aire que sale del ventilador arrastra parte del aire circundante.

Básicamente, las moléculas que están fuera de la corriente intentan adherirse a las que están dentro de ella. Entre la inducción y el arrastre, un ventilador sin aspas puede soplar unas diez o veinte veces más aire del que absorbe a través de la base, todo ello con las partes móviles ocultas a la vista. [SciShow]