Los zombis existen y están en todas partes. No son zombis humanos, claro está, sino animales: insectos, arácnidos y cantidad de especies diferentes.
En su nuevo libro Rise of the Zombie Bugs: The Surprising Science of Parasitic Mind-Control [El surgimiento de los bichos zombis: la sorprendente ciencia del control mental de los parásitos], la autora y escritora de ciencias Mindy Weisberger se zambulle en el mundo de los parásitos zombificantes, es decir de las diversas formas de vida que evolucionaron para impulsar u obligar a otros a hacer lo que les ordenen.
La persona promedio tal vez conozca a algunos de estos parásitos, como el hongo que se apodera del cuerpo de una hormiga para trepar por la hierba y liberar una nueva generación de esporas infecciosas, un acto tan fascinante y aterrador que la versión ficticia dio lugar al apocalipsis humano del popular juego y serie de HBO TV The Last of Us. Pero Weisberger detalla una cantidad de criaturas zombificantes (gérmenes microscópicos, insectos y otros bichos) que impactan al lector, e incluyen algunos que hasta podrían llegar a influir en la conducta humana.
Gizmodo habló con Weisberger sobre su fascinación por estos bichos, la evolución del parasitismo y los caracoles con efectos al estilo disco.
¿Pueden los humanos volverse zombis? Nuevas preguntas, antiguos parásitos
G: En Gizmodo ya hemos cubierto toda clase de bichos zombis. Pero ¿qué fue lo que te llevó a pasar tanto tiempo estudiando estos parásitos y su forma de vida?
MW: Para empezar, es porque son fascinantes por naturaleza. Como sucedió con mucha gente, conocí a estos agentes zombificantes por el hongo de The Last of Us, que por supuesto se inspiró en un hongo zombi real del género Ophiocordyceps. Hoy ya hay muchas personas que están al tanto de ello.
Pero con el tiempo, como periodista de ciencias, encontré más ejemplos de diferentes tipos de organismos zombificantes y empecé a ver el alcance de las muchas clases que existen y todos esos mecanismos diferentes que utilizan. Hay hongos zombificantes, por supuesto, pero también hay virus zombificantes, e insectos que zombifican. Hay muchas especies de avispas que evolucionaron para manipular a su anfitrión. Hay gusanos zombificantes. Me parecía que cuanto más los estudiaba, más iba revelando y más quería aprender. Y eso fue lo que me llevó a recorrer este laberinto.
Por supuesto, escribí un libro sobre ellos pero todavía quedan muchísimos ejemplos que no pude incluir, así que estos parásitos son un tema de estudio muy rico y nos dicen muchísimo sobre el mundo natural, el funcionamiento de las relaciones y estrategias que fueron evolucionando para que sobrevivieran las diferentes formas de vida.
G: En el libro hablas de la abundancia y antigüedad de estos parásitos. Y eso hace que surja la pregunta del por qué han evolucionado para tener una forma de vida tan dominante a pesar de que son totalmente dependientes de otro ser vivo.
W: Es buena la pregunta. En general, la gente tiene una opinión negativa sobre los parásitos porque hay muchos que causan enfermedades. Y también, la idea de vivir de los demás es algo que causa rechazo. Pero de hecho, se trata de una estrategia muy exitosa y hay parásitos desde que hay vida en la Tierra.
Para el libro hablé con la investigadora Kelly Weinersmith, que estudia a las avispas parásitas. Dijo que los parasitólogos bromean sobre que la primera forma de vida que apareció en la tierra era libre, y la segunda forma fue parasitaria. Es una estrategia muy atractiva. Si tienes que ocuparse de salir a buscar alimento, un refugio para reproducirse y criar a tus descendientes y exponerte a toda clase de peligros y depredadores ¿no sería provechoso encontrarse en un lugar donde existe ya todo lo que necesitas, todos los nutrientes, un lugar donde puedas reproducirte? Cuando te establecer de manera que logres evadir el sistema inmune de tu anfitrión y hacer lo que quieres, esa es la mejor opción para ti, la más segura. Por eso el parasitismo evolucionó tantas veces, no solo en el mundo animal sino también en las plantas y hongos.
Hay algunos cálculos de que existen unos 8 millones de especies animales conocidas, y al menos el 40% se cree que son parasitarias. Es algo que existe desde hace millones de años. La más antigua evidencia fósil directa del parasitismo está en las conchas de organismos marinos llamados braquiópodos, de un sitio de China que data de hace unos 512 millones de años. Esos parásitos probablemente fueran gusanos que se construían pequeños cilindros mineralizados sobre las conchas de esos braquiópodos. Se cree que eran clepto parásitos, es decir que robaban el alimento de sus anfitriones. La forma en que la ciencia lo descubrió fue que al ver los fósiles de braquiópodos, los que tenían más de estos parásitos eran más pequeños, lo que parece sugerir que no comían lo suficiente.
Así que el parasitismo existe desde hace mucho, pero de todas las asociaciones conocidas de parásitos y anfitriones en el planeta, por lo que se sabe hay solo una pequeña fracción que se dedican a la manipulación de la conducta.
G: Detallas tantos ejemplos diferentes de parasitismo zombi que uno podría preguntarse si es algo que debiese preocuparnos. ¿Podría haber zombificantes de humanos algún día?
W: Bueno, es natural que uno se pregunte si personalmente podría verse afectado. El hecho es que hay algunos patógenos que se sabe afectan la conducta de los mamíferos, y probablemente ya los conozcas. La rabia, claro está, es un ejemplo común. Se registran casos de rabia de hace miles de años y se sabe que afecta dramáticamente a la conducta del anfitrión. Por lo general son cambios de conducta que producen agresividad y excesiva salivación. Se cree que eso beneficia al parásito porque el animal agresivo es más propenso a pelear, y expulsa por la saliva partículas del virus. La combinación del cambio de conducta hacia la agresividad y el aumento de salivación significa que el virus de la rabia tiene más probabilidades de reproducirse con éxito.
El Toxoplasma gondii causa la toxoplasmosis. Los anfitriones más habituales son los gatos, lo que significa que solo puede reproducirse en los gatos pero puede vivir en muchas especies diferentes de aves y mamíferos, y eso incluye a los humanos. Hay evidencia sólida de que el T gondii cambia la conducta en los roedores infectados, al reducir su miedo a los gatos y hacer que la orina de gato les atraiga, algo que normalmente y por buenas razones los ahuyenta. Hace que se vuelvan más arriesgados, lo que significa que tienen más probabilidad de que los gatos los coman, y eso significa que el T. gondii que llevan dentro ingresará entonces en un gato, lugar donde necesitan estar para poder reproducirse. Pero también hay evidencia que empieza a aparecer en trabajos de la última década que muestra que parece haber cambios parecidos en la conducta de otros animales, como las crías de hiena infectadas con T gondii, que pierden el miedo a los leones. Hay estudios de chimpancés cautivos infectados con T. gondii que parecen perder el miedo a los leopardos, de quienes son presas naturales.
En cuanto a los humanos son anfitriones que representan un callejón sin salida. Se cree que más de 2 mil millones de personas en el mundo tienen este patógeno aunque no tengan síntomas de toxoplasmosis. Y hay evidencia creciente de que el T. gondii puede cambiar la conducta humana, incluso si la persona no tiene ningún otro síntoma, haciendo que la persona con T gondii se vuelva más audaz o más agresiva. Es muy complicado entender qué es lo que produce un cambio específico en la conducta. Y es más complicado todavía en los humanos, si lo comparas con entender el cambio de conducta de una hormiga, por ejemplo. Por eso todavía faltan muchos estudios e investigación para saber cómo determinar cambios específicos que puedas vincular con el T. gondii, descartando otros factores posibles. Es, sí, un área de estudio interesante.
G: Hablando de preguntas sin respuesta ¿cuáles son los grandes misterios por resolver en lo que refiere a estos parásitos zombificantes?
W: Bien. Si ves la historia de cómo la ciencia estudió la manipulación de la conducta y la zombificación, hay registros antiguos que tienen siglos ya. Por lo general, todo empieza cuando el científico observa que un insecto se comporta de manera inesperada, o que parece que crecen en su cuerpo partes que no son normales. Pero eso se ha estudiado tan solo en los últimos 20 años y la ciencia todavía no ha logrado centrarse en la neuroquímica de lo que sucede.
Hemos llegado a un punto en que podemos empezar a resolver preguntas como ¿cuáles son las proteínas que cambian? ¿Qué genes se expresan? ¿Qué le hace el parásito a su anfitrión? Y una de las preguntas más importantes: ¿está produciendo el parásito los compuestos que causan el cambio? ¿O produce compuestos que luego hacen que el insecto produzca químicos que afectan su conducta?
Por ejemplo, hay un tipo de avispa que zombifica a las arañas. Pone su huevo en la araña, sale la larva, y lo que hace es quedar montada sobre la araña, discretamente bebiendo la hemolinfa de la araña el equivalente a la sangre en los invertebrados), hasta que está lista para ser pupa. Lo que sucede entonces es un cambio de conducta muy drástico en la Laraña, que empieza a tejer una telaraña muy diferente a la que normalmente forma. Podrías pensar en la típica telaraña con círculos concéntricos y rayos en diagonal, una telaraña para capturar presas. Pero la araña zombificada teje una telaraña que usa para mantenerla a salvo, y cuando termina de tejerla, su tarea ha terminado. La larva de avispa la reseca y el cadáver de la araña cae al suelo mientras la avispa forma su capullo y lo cuelga en la telaraña, la última que logró tejer esa araña que murió.
Así que lo que hace la avispa es estimular en la araña una enorme cantidad de hormonas llamadas ecdisteroides. La gran pregunta sin respuesta es: ¿la produce la avispa, o estimula a la araña para que ésta la produzca? Porque las arañas naturalmente producen estas hormonas y en realidad es el disparador del proceso de tejer su telaraña, preparándose para su cambio físico, de cambiar de piel.
Este es un ejemplo de zombificación pero hay tanto para estudiar sobre la interacción específica entre el parásito y su anfitrión, y las pequeñas cosas que causan estos grandes cambios en la conducta.
G: ¿Cuál es, entonces, tu favorito entre los que has incluido en este libro?
W: Originalmente yo hacía películas antes de ser periodista de ciencias, así que me atrae todo lo que sea muy visual. Uno de los ejemplos que más me llamó la atención son los caracoles zombis. Son caracoles de tierra infectados por gusanos del género Leucochloridium. Los gusanos infectan al caracol utilizando unos sacos en forma de salchichas, llenas de larvas de gusanos. Son sacos coloridos, con líneas y tonos de verde o marrón. Esos sacos migran hacia los tentáculos oculares del caracol y cuando están allí, pulsan, con lo que parecería que el tentáculo se mueve como una oruga, ondulante. Los anfitriones finales de este gusano son las aves, ya que necesitan estar dentro de un pájaro para reproducirse. Este movimiento similar al de la oruga atrae a las aves hambrientas. El gusano también manipula la conducta del caracol para que salga a lugares donde esté expuesto en lugar de quedar oculto en la hierba por ejemplo. Al estar expuesto y tener movimiento ondulante en los tentáculos oculares, parece apetecible. El problema es que los tentáculos se parten con facilidad, con lo que los sacos de larvas a menudo salen y caen, y el caracol sanará naturalmente. Ese es mi ejemplo preferido, pero también tengo otro muy específico.
Había una mariquita zombi que se hizo famosa en TikTok en 2021. La llamaban Lady Berry. Y la creadora de contenido Tiana Gayton es apasionada por los insectos y las arañas. Un día mientras compraba en el mercado vio una planta de lechuga donde una mariquita parecía estar abrazada a algo, como un pequeño capullo. Pensó que era extraño y llevó la mariquita a su casa, donde trató de que la mariquita dejara de abrazarse al capullo. Pero no lo logró.
Resultó que la mariquita estaba parasitada por una especie de avispa que manipula su conducta. Pone un huevo en el abdomen de su anfitrión, el huevo madura y la larva sale de la mariquita y forma un capullo, con lo que entonces la mariquita se convierte en guardaespaldas del capullo. Esa mariquita era la guardiana. Tiana Gayton quería salvarla, por lo que volvió a intentar separarla del capullo, y la puso en un frasco. Le dio agua, alimento, y la sanó.
Eventualmente llevó a Lady Berry al parque y la dejó en libertad.
Allí tienes un ejemplo de un zombi que tuvo lo que la mayoría de los zombis no tiene: una segunda oportunidad.
Rise of the Zombie Bugs: The Surprising Science of Parasitic Mind-Control, de la editorial Johns Hopkins University Press, ya está disponible en edición de tapa dura y como libro electrónico.