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Conociendo al nuevo Papa: León XIV, el primer pontífice estadounidense de la historia

El 8 de mayo de 2025, la Iglesia Católica vivió un momento histórico con la elección de Robert Francis Prevost como el 267.º Papa, adoptando el nombre de León XIV. Esta elección marca la primera vez que un estadounidense asume el papado, simbolizando una Iglesia más global y diversa.
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Roma ha vuelto a mirar hacia América. Pero esta vez, no al sur del continente, como ocurrió con Jorge Mario Bergoglio, sino al norte, a las calles de Chicago. Allí nació en 1955 el hombre que hoy, 8 de mayo de 2025, ha sido elegido Papa. Su nombre civil es Robert Francis Prevost, pero el mundo ya lo conocerá como León XIV. Con su elección, la Iglesia Católica inaugura una nueva etapa marcada por la diversidad geográfica, el compromiso pastoral y una sensibilidad profundamente americana.

Prevost no es una figura mediática. No era el favorito en las quinielas del cónclave. Pero en los pasillos del Vaticano se hablaba de él como “el cardenal que escuchaba más de lo que hablaba”, una cualidad que, al parecer, conquistó a buena parte de los 133 cardenales electores. Su perfil combina una sólida formación teológica y canónica con una intensa experiencia pastoral en terreno. Es, ante todo, un religioso forjado fuera de los centros de poder, entre las comunidades más olvidadas de América Latina.

Conociendo al nuevo Papa: Robert Francis Prevost, el agustino misionero que conquistó Roma
© YouTube / Associated Press.

Nacido en una familia de origen francés, español e italiano, Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y fue ordenado sacerdote en 1982. Completó sus estudios de matemáticas en la Universidad de Villanova y obtuvo su doctorado en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, en Roma. Sin embargo, no se quedó en la academia ni buscó un lugar en la curia desde joven: partió como misionero al norte de Perú, donde durante más de una década vivió y trabajó en Trujillo, primero como formador de seminaristas y luego como rector.

Fue en Perú donde Robert Francis Prevost se convirtió en “Padre Roberto”, el agustino que oficiaba misa en barrios sin agua corriente, el teólogo que no tenía reparo en dejar los libros para visitar a enfermos, el religioso que aprendió el español no en un aula, sino en la calle. Ese vínculo fue tan fuerte que el país andino le concedió la nacionalidad peruana en 2015. Años después, el Papa Francisco lo nombraría obispo de Chiclayo, una diócesis costeña azotada por la pobreza, donde Prevost reafirmó su cercanía con las bases y su defensa de una Iglesia sin clericalismos.

Pero su mirada pastoral no eclipsaba su capacidad de gestión. En 2001 fue elegido Prior General de los Agustinos, cargo que ocupó durante doce años, recorriendo comunidades religiosas de África, Asia, América y Europa. Su visión universal y su estilo sereno le valieron el respeto de una Iglesia cada vez más necesitada de puentes. En 2023, Francisco lo llevó a Roma y lo colocó al frente del Dicasterio para los Obispos, uno de los puestos más influyentes del Vaticano. Desde allí, Prevost tuvo la responsabilidad de supervisar la selección de los nuevos obispos de todo el mundo, un rol que consolidó su reputación como un hombre sensato, equilibrado y profundamente reformista, aunque sin rupturas.

Y entonces llegó la fumata blanca.

Conociendo al nuevo Papa: Robert Francis Prevost, el agustino misionero que conquistó Roma
© YouTube / Associated Press.

León XIV es el primer Papa estadounidense de la historia. Pero esa es apenas la anécdota. Lo más relevante es lo que representa su elección: una Iglesia que sigue mirando al continente americano, no como periferia, sino como fuente de renovación; una jerarquía que valora la experiencia pastoral por encima de la diplomacia de salón; una institución que confía en líderes formados fuera del eje europeo.

Elegir el nombre de “León” no fue un gesto menor. Leones anteriores —como León I o León XIII— fueron conocidos por su firmeza doctrinal y su capacidad de liderazgo en tiempos turbulentos. Con esta decisión, Prevost parece anticipar un pontificado marcado por la claridad, pero también por la apertura. No se esperan fuegos artificiales ni gestos mediáticos. Pero sí una dirección nítida, una apuesta por lo esencial y una atención especial a los pueblos olvidados del sur global.

Conociendo al nuevo Papa: Robert Francis Prevost, el agustino misionero que conquistó Roma
© Mazur/cbcew.org.uk.

En las primeras palabras del nuevo Papa, todavía envueltas en la emoción del momento, se intuyó lo que vendrá: una Iglesia que se arrodilla para servir, que se aleja del poder y se acerca a las personas, que escucha más que habla. El cardenal que caminó entre los pobres de Trujillo, el prior que recorrió conventos en crisis, el prefecto que reorganizó la selección episcopal, es ahora el hombre que lleva el timón de la Iglesia universal.

León XIV no solo hará historia por ser el primer Papa estadounidense. Puede que la haga, también, por devolverle al papado una de sus funciones más olvidadas: ser pastor antes que príncipe.

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