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Ciencia

¿Conviene tomar péptidos?

Desde las drogas GLP-1 a los cócteles antiedad, se promocionan los péptidos como solución de bienestar y buena salud. Les preguntamos a algunos expertos lo que hay que saber, antes de consumirlos
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 6 minutos

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“Péptidos” es una palabra muy repetida en el mundo del bienestar y que seguiremos oyendo durante meses o años. Se trata de cadenas simples de dos o más aminoácidos. Hay miles de péptidos en el organismo humano que tienen un importante rol para la salud, ya sea como hormonas, neurotransmisores o moléculas de otros tipos.

La ciencia y las compañías farmacéuticas han adaptado algunos péptidos como tratamientos, como en el caso de la semaglutida, ingrediente activo de Ozempic y Wegovy, péptido similar al glucagón-1 natural. Se están estudiando y probando en ensayos clínicos otros péptidos, y en algunos casos los estudios se abandonaron o los péptidos no se aprobaron. Sin embargo, hay influencers, celebridades o incluso personalidades gubernamentales que promocionan sus beneficios.

Desde Gizmodo les preguntamos a algunos farmacéuticos e investigadores si la persona promedio debería pensar en comprar o consumir péptidos que se venden como soluciones para el bienestar o un mejor estilo de vida. Esto es lo que respondieron:

Chris Mendias

Científico clínico en rehabilitación musculoesquelética y copropietario del Instituto de Medicina del Rendimiento de Arizona, autor de literatura sobre el uso de péptidos.

Hay dos partes en el mundo de los péptidos. Una comprende las moléculas aprobadas por la FDA, como la tirzepatida, que pasaron por rigurosos ensayos clínicos con miles de personas. La otra parte es un enorme “mercado gris” de compuestos no aprobados como el BPC-157 y el CJC-1295 que suelen venderse como “sustancias químicas de investigación”, eludiendo así los controles de seguridad. Si usas péptidos del mercado gris, considérate voluntario en un experimento sin supervisión oficial.

Gran parte de lo que ves en las redes sociales proviene de datos preclínicos, donde los resultados impresionantes en los ratones se traspolan a los humanos, sin contar la dura realidad de que se aprueban solo una de cada 5.000 drogas. A medida que pasa el tiempo, van dejando de usarse los modelos con ratones y ratas porque los resultados no se traducen a los humanos, y por eso es más peligroso confiar en los datos preclínicos.

Si compras esos péptidos por Internet, estás apostando, ya que a menudo se producen en instalaciones informales y pueden contener metales pesados, dosis imprecisas o impurezas peligrosas. No entiendo cómo algunos de los que se obsesionan por comer sano, comprar alimentos orgánicos, evitar los microplásticos y las toxinas, se inyectan un péptido fabricado en algún lejano rincón del mundo sin saber qué es lo que hay dentro de la ampolla.

Hay riesgos biológicos, además. Por ejemplo, el BPC-157 promueve el nacimiento de nuevos vasos sanguíneos, que pueden ser útiles pero que también son el mecanismo primario que usan los tumores para la metástasis.

En los péptidos del mercado gris, la recuperación “milagrosa” que sientas probablemente sea un efecto de contexto, una respuesta al placebo que se refuerza por el ritual de las inyecciones y lo que dicen los influencers. Hay estudios que  muestran que el cerebro y el sistema inmunológico pueden responder a un placebo inerte. Si crees que el péptido funcionará, tu cerebro subconscientemente hará que mejores.

Está también el mito de que las grandes farmacéuticas quieren impedir que se vendan los péptidos, y en realidad es lo contrario, ya que ganan millones de dólares al año. Si realmente funcionara un péptido como el BPC-157, ya estarían vendiéndolo para ganar dinero.

Mi recomendación: mejor será la combinación del ejercicio, la buena alimentación y el uso de medicamentos aprobados. Piensa de dónde obtienes la información y cuál es la motivación de quien te recomienda comprar péptidos por Internet. Habla con tu  médico.

Adam Taylor

Profesor de anatomía en la Universidad de Lancaster, Reino Unido. Autor de artículos sobre la creciente popularidad de los péptidos.

En una palabra: no. Hay grandes riesgos si te inyectas péptidos promocionados para el bienestar, como el BPC-147, el TB-500 y muchos otros. Se venden como soluciones antiedad o para sanar lesiones, por ejemplo, pero no hay evidencia científica que los respalde para el uso en humanos. Hay péptidos aprobados como la insulina, la semaglutida y más de un centenar que se estudiaron y sí demostraron ser beneficiosos, a pesar de los riesgos que pudieran acarrear.

Los péptidos promocionados para el bienestar carecen de evidencia científica o aprobación oficial. Eso significa que no hay datos sobre su seguridad, calidad y eficacia. O sea que no se sabe cómo reaccionan esas sustancias en el cuerpo, ni lo que contienen, o lo efectivas que son como tratamiento para la afección que sea.

Se venden muchas veces como compuestos “de investigación”. No es lo mismo una sustancia de investigación que una sustancia terapéutica. Las de investigación son solo para eso: para uso en estudios de laboratorio. Los materiales terapéuticos se han estudiado y probado, y son seguros para que entren en el cuerpo humano. Inyectarte compuestos de investigación representa un riesgo ya que el contenido del compuesto podría tener efectos negativos en el cuerpo. Hay agentes estabilizadores, y no solo el compuesto activo, que podrían ser perjudiciales.

Si decidieras usarlos, lo más sensato sería hacerlo bajo la supervisión de un médico que haya verificado que el propósito para el que los usas es la mejor forma de tratamiento para la afección, además de que se asegurará de tu estado de salud. Inyectarte los péptidos por tu cuenta tiene riesgos adicionales, desde el posible daño a los nervios o vasos sanguíneos cuando penetra la aguja, hasta inyectarte burbujas de aire o agentes contaminantes que causan infecciones.

Si quieres usar péptidos, tienes que recordar que si no están aprobados, una de las razones es que sus riesgos son mayores que los potenciales beneficios. Consulta con un médico para asegurarte de que no estás perjudicando tu salud.

Ned Milenkovich

Farmacéutico y abogado, presidente del área de legales en medicina de Much Shelist PC, es vicepresidente de la Junta Farmacéutica del estado de Illinois. Milenkovich ha escrito sobre la regulación de los péptidos.

Los péptidos son una categoría emergente en la intersección de la legítima innovación farmacéutica y el mercado de consumo de bienestar en rápida expansión. Hay péptidos que son medicinales, aprobados por la FDA, con sólida evidencia clínica de respaldo. Otros son sustancias que pueden haberse preparado en farmacias bajo condiciones regulatorias específicas para pacientes individuales.

Pero el mercado de consumo de péptidos, en particular los que se promocionan para detener el envejecimiento, bajar de peso o mejorar el rendimiento, creció muy rápido, más rápido que los datos clínicos o los marcos regulatorios.

Si un médico matriculado prescribe péptidos, te los venderán en una farmacia regulada que opera dentro de un marco que incluye supervisión profesional, estándares de calidad y responsabilidad regulatoria. Para eso existe ese marco: para tu seguridad como paciente.

La persona promedio cree que los péptidos son una categoría de productos, todos seguros y efectivos. La decisión de tomar un péptido es una decisión clínica que hay que tomar junto con el médico que entiende tus circunstancias. No deben considerarse un atajo general para el bienestar solo porque se promocionan por Internet.

El mercado de péptidos existe fuera de los canales tradicionales de la atención a la salud. Aparecen como “sustancias de investigación” o suplementos para el bienestar, con poca transparencia sobre los procesos de fabricación, pureza o etiquetado.

Hay que ser cautelosos al obtener sustancias activas inyectables o farmacológicas de fuentes que operan por fuera de la superficie médica y farmacéutica. Las salvaguardas tienen una razón para existir.

Se necesita regular con claridad y modernización, y eso salta a la vista cuando ves la creciente popularidad de los péptidos. Hoy se está trabajando para ver cuántos péptidos entran en los marcos de aprobación existentes, particularmente porque sigue evolucionando la ciencia alrededor de estas moléculas, pero el mercado avanza muy rápidamente y deja atrás la estructura regulatoria que debería gobernarlo.

Con un marco claro sobre los péptidos, su comercialización, su distribución, los médicos, farmacias y pacientes podrían conducirse mejor.

Los péptidos representan un área de la innovación biomédica que promete. Pero como sucede con otras categorías emergentes en la terapéutica, la ciencia, la regulación y el mercado comercial no avanzan al mismo ritmo. Para que la innovación terapéutica adecuada pueda avanzar, es importante garantizar la seguridad del paciente con salvaguardas y regulaciones bien diseñadas.

 

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