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Ciencia

Crean el motor más caliente del mundo. Es más pequeño que una célula, pero más ardiente que la corona del Sol

Un grupo de físicos británicos ha creado un motor tan diminuto que cabe dentro de una partícula microscópica, y tan poderoso que alcanza temperaturas superiores a las del Sol. El hallazgo desafía las leyes conocidas de la termodinámica y abre la puerta a una nueva era de experimentos cuánticos
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Un equipo del King’s College de Londres ha desarrollado el motor más pequeño y más caliente del mundo: un dispositivo microscópico capaz de alcanzar 10 millones de kelvins (unos 18 millones de grados Fahrenheit), una temperatura mayor que la de la corona solar, la capa exterior del Sol.

El motor no tiene pistones ni turbinas. En lugar de eso, está encerrado dentro de una micropartícula suspendida en el vacío, utilizando un dispositivo conocido como trampa de Paul, que emplea campos eléctricos para mantener al objeto flotando. Al aplicar una corriente eléctrica irregular, los científicos observaron que la partícula comenzaba a vibrar de forma caótica, liberando una cantidad de energía que superó todas las expectativas.

El resultado: un motor diminuto que, en algunos ciclos, parecía producir más energía de la que consumía, un comportamiento que contradice las reglas básicas de la física clásica.

“Estamos aprendiendo cómo funciona la termodinámica en un nivel donde nuestras intuiciones dejan de tener sentido”, explicó Molly Message, autora principal del estudio y estudiante de doctorado en King’s College.

Un laboratorio donde las leyes de la física se vuelven extrañas

Metodo Molecular Del Grafeno
© Helena Lopes

A escalas tan pequeñas, las reglas del mundo macroscópico dejan de aplicarse. En este motor microscópico, las fluctuaciones cuánticas y térmicas hacen que el comportamiento sea impredecible: a veces el sistema se calienta espontáneamente, y otras se enfría sin motivo aparente.

“El motor puede comportarse como si violara la termodinámica, pero solo porque está jugando con reglas diferentes”, explicó James Millen, físico y coautor del estudio. “Para una molécula o una proteína, estos comportamientos son normales; para nosotros, no lo son”.

El dispositivo ha permitido observar procesos termodinámicos imposibles de replicar en sistemas grandes, lo que lo convierte en una herramienta única para estudiar los fundamentos de la física cuántica y biológica.

Más que un motor: una máquina para entender la vida

Aunque este motor no moverá coches ni generadores, sus aplicaciones podrían ser revolucionarias. El equipo de King’s College planea usarlo como modelo para simular fenómenos biológicos microscópicos, como el plegamiento de proteínas, un proceso clave en el funcionamiento de las células.

“Las proteínas se pliegan en milisegundos, pero sus átomos se mueven en nanosegundos. Es un desafío enorme para los ordenadores simular eso en tiempo real”, señaló Jonathan Pritchett, coautor del estudio. “Con este sistema, podemos observar un proceso físico análogo y deducir las ecuaciones que lo gobiernan”.

Este enfoque podría ayudar a los científicos a entender cómo se comportan las moléculas vivas, cómo almacenan energía o incluso cómo surgen los fallos en procesos biológicos críticos. En última instancia, el diminuto motor podría servir como puente entre la física cuántica y la biología molecular.

Un pequeño gigante del calor

El motor más caliente jamás construido no es una máquina industrial ni un reactor nuclear, sino una partícula flotante invisible al ojo humano. Pero su existencia cambia por completo la forma en que entendemos la energía y el movimiento.

La paradoja es evidente: cuanto más pequeño se vuelve el motor, más poder tiene para desafiar las leyes del universo. Y en ese límite microscópico, donde la materia vibra y las reglas se quiebran, quizás esté el futuro de la ciencia energética.

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