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Ciencia

Creían tener fósiles de mamut hacía 70 años en su colección, pero aparentemente este museo guardaba huesos de otro animal completamente distinto

Eran huesos fosilizados muy modernos como para que fuesen de un mamut lanudo
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Es un caso de identidad equivocada: lo que se creía que eran huesos de mamut pertenecían a dos ballenas. Los restos fósiles estuvieron en un museo durante décadas hasta que la investigación más detallada reveló el colosal error.

Las dos placas epifisarias se descubrieron en Alaska en 1951, e inicialmente se creyó que eran huesos fosilizados de un mamut lanudo. Los restos se habían guardado en los archivos del Museo de la Universidad de Alaska, y allí permanecieron durante más de 70 años hasta que un equipo de investigadores los estudió con radiocarbono, y su estudio reveló que no eran tan antiguos como para pertenecer a esa especie extinta.

El equipo encabezado por Matthew Wooller de la Universidad de Alaska Fairbanks descubrió que son fósiles de una ballena Mike y una ballena franca del Pacífico Norte. Sus hallazgos se detallan en un trabajo publicado en el Journal of Quaternary Science.

Un error del tamaño de un mamut

Los fósiles que se identificaron por error resurgieron a la luz gracias al programa del museo: Adopt-a-Mammoth, que invita al público a elegir un fósil de mamut lanudo para su estudio. Los investigadores no tardaron en darse cuenta de que en realidad no estaban trabajando con fósiles de mamut.

Utilizaron radiocarbono para determinar la antigüedad de los fósiles y descubrieron que tienen entre 2.000 y 3.000 años. Pero los mamuts lanudos se extinguieron hace unos 10.000 años, y solo quedaron poblaciones reducidas que sobrevivieron hasta hace 4.000 años. Si los fósiles en cuestión hubieran pertenecido a un mamut lanudo, el descubrimiento habría sido muy diferente.

Intrigados por los resultados, los investigadores decidieron estudiar un poco más antes de afirmar que habían descubierto los fósiles de mamut más modernos. Utilizaron el análisis de isótopos estables para estudiar la historia, la dieta y los movimientos del espécimen estudiando los cambios menores en la proporción isotópica.

Hallaron que los niveles de nitrógeno y carbono eran superiores a los hallados en herbívoros terrestres como el mamut lanudo. Más bien, todo apuntaba a que se trataba de criaturas marinas.

Para identificar a qué animal pertenecían los fósiles, los investigadores tomaron ADN mitocondrial de los huesos y confirmaron que lo que se creía era de un mamut lanudo, en realidad había pertenecido a dos ballenas.

El misterio continúa

Después de haber identificado a qué animal pertenecían en realidad los huesos fosilizados, lo que intrigó a los investigadores fue cómo se habían encontrado esas ballenas a tal distancia de las costas de Alaska.

El equipo supone que tal vez las ballenas avanzaron a lo largo de kilómetros tierra adentro, nadando en ríos antiguos. Su teoría no parece ser probable en el caso de la ballena franca del Pacífico norte porque se trata de una criatura enorme que se alimenta de plancton, que no existe en los ríos. Otra teoría es que los restos de las ballenas hayan sido trasladados por humanos en la antigüedad, ya fuera para comerciar o como material para fabricar herramientas.

Y hay otra posibilidad más: los fósiles se hallaron cerca de la costa, pero el error estuvo en el etiquetado de su ubicación. En ese caso, el mamut lanudo habría sido víctima de dos errores humanos al mismo tiempo.

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