Se conoce como Speedballing – o bola rápida – y se refiere a combinar un estimulante como la cocaína o la metanfetamina con un opioide como la heroína o el fentanilo. Surgió desde la subcultura, y se convierte en crisis de la salud pública. Es una práctica que tuvo sus orígenes en la Primera Guerra Mundial, cuando a los soldados se los trataba con una combinación de cocaína y morfina.
En el pasado se la relacionaba con figuras de alto perfil como John Belushi, River Phoenix y Chris Farley pero esta peligrosa combinación de sustancias se ha convertido en una de las principales causas de muerte por sobredosis en EE.UU. desde la década de 2010.
Soy profesor adjunto de salud pública y he escrito mucho material sobre el uso de las metanfetaminas y opioides, y su peligrosa combinación en EE.UU. A medida que la peligrosa combinación inunda el mercado, veo que hay una urgente necesidad y oportunidad para actuar en prevención y tratamiento de un modo diferente.
¿Por qué el speedballing?
En la década de 1970 el término speedballing – o bola rápida – se refería originalmente a la combinación de heroína y cocaína. La combinación de estimulantes y opioides – con una droga que causa euforia y otra, calma – crea un conflicto fisiológico peligroso.
Según el Instituto Nacional de Drogadicción, la sobredosis con estimulantes ha causado cada vez más muertes, de las 12.000 anuales en 2015 a más de 57.000 en 2022, un aumento del 375%. Lo notable es que casi un 70% de las muertes por sobredosis de estimulantes en 2022 mostraron que además se había consumido fentanilo o algún otro opioide sintético, y eso refleja la prevalencia creciente de la combinación de sustancias en la mortalidad por sobredosis.
Los usuarios buscaban la euforia con el estimulante, y los efectos calmantes del opioide. Pero con la proliferación del fentanilo, mucho más potente que la heroína, la combinación se convirtió en un arma más letal. El fentanilo muchas veces se mezcla con cocaína o metanfetaminas, en ocasiones sin que lo sepa el usuario. Y eso lleva a sobredosis no intencionales.
El aumento de esta práctica forma parte de una tendencia más amplia que refleja el uso de sustancias combinadas en EE.UU. Desde 2010 las sobredosis con estimulantes y fentanilo aumentaron 50 veces, y hoy causan unas 35.000 muertes cada año.
Es lo que se denomina la cuarta ola de la epidemia de opioides. La provisión de drogas tóxicas y contaminadas no hace más que empeorar esta crisis.
Peligrosa combinación de efectos fisiológicos
Los estimulantes como la cocaína aumentan el ritmo cardíaco y la presión arterial, en tanto que los opioides deprimen la función respiratoria. La combinación puede causar insuficiencia respiratoria, colapso cardiovascular, y muerte. Quienes usan ambas sustancias tienen dos veces más probabilidades de sufrir una sobredosis fatal, comparados con los que usan solamente opioides.
Los efectos conflictivos de los estimulantes y los opioides también pueden exacerbar los problemas de salud mental. El usuario pude sufrir ansiedad, depresión y paranoia. La combinación además puede afectar las funciones cognitivas, lo que lleva al estado de confusión y afecta la toma de decisiones.
El speedballing también pude causar severos problemas cardiovasculares como la hipertensión, los ataques cardíacos, o ataques cardiovasculares. El estimulante, que afecta al corazón y los vasos sanguíneos, se combina con los efectos depresivos del opioide y aumenta el riesgo de sufrir alguna de estas afecciones, que ponen la vida en riesgo.
Cómo enfrentar la crisis
Es crucial que se difunda la información sobre los peligros del speedballing. Creo que con campañas educativas se puede informar al público sobre los riesgos que tiene combinar estimulantes con opioides, y sobre la potencial exposición al fentanilo con que se contaminan las drogas.
Hace falta mejor acceso a tratamientos para personas adictas a estimulantes, afección que se define como uso continuado de sustancias como las anfetaminas, la cocaína u otros estimulantes. Eso causa efectos negativos de alta gravedad clínica. Los tratamientos para personas que abusan de las drogas no cuentan con fondos suficientes, y para quienes consumen opioides, son de acceso más difícil. Si se actúa para resolver estos problemas se podría reducir la prevalencia del speedballing.
Si se implementan estrategias de reducción de daños, junto a las organizaciones comunales y los servicios médicos, repartiendo por ejemplo análisis caseros de detección de fentanilo y naloxona – medicación que revierte las sobredosis por opioides – se podrían salvar vida.
Estas medidas permiten que la persona analice las drogas para ver si contienen fentanilo, y podrán tener acceso inmediato a la medicación que revierte la sobredosis. Es crucial implementar estas estrategias para reducir la cantidad de muertes por sobredosis y mejorar los resultados de la salud en cada comunidad.
Andrew Yockey, Profesor Dadjnto De Salud Pública, Universidad de Mississippi. Artículo publicado originalmente en The Conversation y republicado bajo licencia Creative Commons. El artículo original está aquí.