Un nuevo informe internacional posiciona a una nación sudamericana como líder regional y una de las 25 principales potencias aéreas del mundo. Con un total de 513 aeronaves, este país destaca por su modernización y su creciente capacidad operativa.
Líder indiscutible en poder aéreo regional

Brasil ocupa el puesto 22 en el ranking global y el primero en Latinoamérica. Su fuerza aérea, conocida como Força Aérea Brasileira (FAB), cuenta con una flota moderna y diversificada que le permite cumplir misiones defensivas y humanitarias.
Características destacadas de la FAB:
- Total de aeronaves: 513 unidades, incluyendo aviones de combate, helicópteros y transporte.
- Avances tecnológicos: Incorporación de cazas avanzados SAAB Gripen F-39E/F.
- Posición global: 6.º lugar mundial en aeronaves de transporte, con 109 unidades.
El comandante Marcelo Kanitz Damasceno enfatizó la importancia de ampliar la flota de cazas Gripen y reemplazar aviones obsoletos como los AMX A-1 y F-5EM/FM, que están cerca de retirarse.
Detalles de la flota brasileña
- Aviones de combate: 43 unidades, incluyendo los modernos Gripen F-39E/F.
- Aeronaves de transporte: 109 unidades, clave para operaciones logísticas y humanitarias.
- Helicópteros: 191 unidades, esenciales para rescates y movilidad táctica.
- Aviones de entrenamiento: 133 unidades, que preparan a nuevas generaciones de pilotos.
Comparativa regional: ¿cómo se posicionan otros países?

Aunque Brasil lidera ampliamente, otras naciones también figuran en el ranking:
- Colombia (puesto 27): Con 436 aeronaves, su fuerza aérea se centra en operaciones antinarcóticos y seguridad interna.
- México (puesto 28): Posee 433 unidades, enfocadas en misiones de seguridad fronteriza.
- Chile (puesto 35): Con 277 aeronaves, prioriza la defensa aérea y operaciones tácticas.
- Argentina (puesto 41): Cuenta con 239 aeronaves, pero enfrenta desafíos en modernización.
En contraste, países como Nicaragua tienen una presencia mínima, con solo 17 aeronaves operativas.
Una fuerza aérea en constante evolución

El liderazgo de Brasil refleja su compromiso con la modernización y la expansión de su poder aéreo, consolidándolo como un actor relevante en la región y a nivel global. La FAB no solo protege el espacio aéreo nacional, sino que también está preparada para responder a emergencias y participar en misiones internacionales.