En los desechos de lo que alguna vez fue una ciudad sagrada, arqueólogos peruanos han hecho un hallazgo que reescribe parte de la historia preincaica. La momia de una mujer de alto rango social, sorprendentemente bien preservada, pone en cuestión nuestras ideas sobre el rol de las mujeres en una de las civilizaciones más antiguas de América. Su tumba y su ajuar funerario abren una puerta a un pasado que aún guarda muchos secretos.
Un entierro noble escondido entre la basura
Durante décadas, el lugar donde apareció esta momia permaneció sepultado bajo basura moderna. Sin embargo, en tiempos antiguos, Aspero era un importante enclave ceremonial de la civilización Caral, que floreció alrededor del 3.000 a.C. en el Valle de Supe, en la costa central del actual Perú. Esta civilización fue contemporánea de otras culturas antiguas como Egipto, Mesopotamia y China.

Caral, con sus monumentales pirámides y avanzadas estructuras sociales, es considerada la cuna de la civilización en América. La momia, descubierta en diciembre por un equipo liderado por el arqueólogo David Palomino, estaba envuelta en varias capas de tela y adornada con un tocado de hilos retorcidos. Su cuerpo estaba cubierto con un manto de plumas de guacamayo azul y dorado, un símbolo de alto estatus.
Junto a ella se hallaron objetos como un cuenco de piedra, un pico de tucán y una cesta tejida. Pero lo más asombroso fue el estado en el que se encontraba: con piel, cabello y uñas aún preservados. Según el Ministerio de Cultura del Perú, este nivel de conservación es extremadamente raro en la región.
El rol de las mujeres en la élite de Caral
Este hallazgo ha llevado a los investigadores a cuestionarse la organización de género dentro de Caral. Aunque se creía que la mayoría de los líderes eran hombres, esta mujer fue claramente parte de la élite. Su presencia recuerda a otro descubrimiento anterior en la zona: la Dama de los Cuatro Tupus.
Ambas fueron enterradas con ajuares lujosos y rodeadas de símbolos de poder. En el caso de la Dama de los Cuatro Tupus, los arqueólogos encontraron cuatro broches con formas de animales, collares de conchas marinas y una cabeza vendada, todos signos de estatus social elevado. Estos elementos reflejan que las mujeres podían ocupar posiciones privilegiadas y participar activamente en las estructuras sociales.
Un pasado aún lleno de preguntas
A pesar de sus riquezas, las huellas físicas en los huesos de la Dama de los Cuatro Tupus muestran que también realizó trabajos pesados. Este detalle sugiere que, en Caral, incluso las personas de alto rango podían estar involucradas en labores productivas como la pesca o la agricultura, actividades que sostenían la economía de la ciudad.
El equipo arqueológico continúa analizando los restos de la momia hallada recientemente para determinar si también presenta signos de esfuerzo físico. Paralelamente, se están realizando estudios sobre su salud, alimentación, causa de muerte y procedencia de los objetos encontrados.
El misterio eterno de Caral
Caral fue habitada durante casi 4.000 años, mucho antes del surgimiento del Imperio Inca, y no hay evidencia de que haya sido conquistada por otra cultura. Su declive podría haberse debido a conflictos internos o crisis sociales, pero aún no hay pruebas concluyentes.
Lo que sí queda claro con este descubrimiento es que la historia de Caral —y de las mujeres que formaron parte de ella— aún guarda misterios fascinantes. Gracias a este hallazgo en un lugar tan insólito como un vertedero, el pasado se revela con nuevos matices, mostrando que el poder y la influencia femenina estaban presentes desde los inicios mismos de la civilización en América.
[Fuente: Esquire]