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Ciencia

Después de 40 años intentando bloquear una de las claves del cáncer, una pastilla consigue lo que parecía imposible. Europa está a un paso de autorizarla

Un tratamiento oral contra el cáncer de páncreas metastásico logró una supervivencia mediana de 13,2 meses, frente a 6,7 con quimioterapia. Europa acaba de recomendar su autorización, aunque todavía quedan obstáculos.
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En 1982, el bioquímico español Mariano Barbacid ayudó a identificar uno de los mecanismos moleculares que podían convertir una célula normal en cancerosa. El descubrimiento abrió una puerta extraordinaria para la medicina: si una proteína podía impulsar el crecimiento descontrolado de los tumores, quizá bastaría con bloquearla para detener la enfermedad. Durante décadas, aquella posibilidad resultó mucho más difícil de alcanzar de lo que nadie imaginaba.

Cuarenta y cuatro años después, Europa acaba de dar un paso importante hacia ese objetivo. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha recomendado autorizar Rasonque, una pastilla diaria dirigida contra proteínas de la familia RAS, implicadas en la mayoría de los adenocarcinomas pancreáticos. En un ensayo clínico con 500 pacientes, el tratamiento consiguió casi duplicar la supervivencia mediana respecto de la quimioterapia convencional. No representa una cura, pero sí uno de los avances más importantes de los últimos años frente a una enfermedad especialmente agresiva.

Un descubrimiento de 1982 que tardó décadas en convertirse en tratamiento

Después de 40 años intentando bloquear una de las claves del cáncer, una pastilla consigue lo que parecía imposible. Europa está a un paso de autorizarla
Imagen microscópica de tejido afectado por adenocarcinoma pancreático, uno de los tumores más difíciles de tratar cuando se ha extendido a otros órganos. Imagen ilustrativa de archivo; no corresponde a una muestra del ensayo RASolute 302. © Universidad de California en San Francisco.

Las proteínas RAS funcionan como interruptores moleculares que regulan el crecimiento y la división de las células. Normalmente alternan entre estados activos e inactivos, pero ciertas mutaciones pueden mantenerlas encendidas permanentemente, enviando señales continuas de proliferación.

El trabajo publicado en Nature en 1982 permitió identificar cómo una modificación genética podía transformar un gen normal en un oncogén. Aquel hallazgo convirtió a la familia RAS en uno de los principales objetivos de la investigación oncológica. Durante mucho tiempo, sin embargo, sus proteínas fueron consideradas extraordinariamente difíciles de atacar con medicamentos. Su estructura ofrecía pocos puntos de unión accesibles para las moléculas terapéuticas.

El nuevo tratamiento, desarrollado por Revolution Medicines, utiliza una estrategia diferente. En lugar de bloquear directamente el interruptor, daraxonrasib se une a otra proteína, llamada ciclofilina A. El complejo resultante interfiere con las interacciones necesarias para que RAS transmita las señales que estimulan el crecimiento tumoral.

Según la evaluación oficial de la EMA, este mecanismo permite inhibir distintas variantes de RAS, una ventaja frente a tratamientos anteriores dirigidos únicamente contra mutaciones específicas. La recomendación del 15 de octubre supone un avance regulatorio importante, aunque todavía requiere la autorización definitiva de la Comisión Europea.

Los resultados del ensayo muestran una diferencia difícil de ignorar

La recomendación europea se apoya en RASolute 302, un ensayo internacional de fase III realizado con 500 pacientes cuyo cáncer de páncreas metastásico había progresado después de un tratamiento previo.

Los resultados, publicados en The New England Journal of Medicine, mostraron una supervivencia global mediana de 13,2 meses entre quienes recibieron daraxonrasib, frente a 6,7 meses en el grupo tratado con quimioterapia. Eso no significa que todos los pacientes vivieran casi el doble, sino que la mediana de supervivencia del grupo tratado fue aproximadamente el doble. El estudio también encontró una reducción relativa del 60% en el riesgo de muerte durante el seguimiento.

La supervivencia libre de progresión pasó de 3,6 a 7,2 meses, mientras que la respuesta objetiva del tumor alcanzó aproximadamente el 30%, frente al 11% registrado con quimioterapia. Los resultados fueron estadísticamente significativos, aunque el medicamento no estuvo libre de efectos secundarios. Entre los más frecuentes aparecieron erupciones cutáneas, diarrea, náuseas y lesiones inflamatorias en la boca.

Los acontecimientos adversos graves también fueron relativamente frecuentes, aunque las interrupciones del tratamiento por efectos relacionados con el medicamento resultaron menos habituales que con quimioterapia. El hallazgo es especialmente relevante porque el cáncer de páncreas suele diagnosticarse en fases avanzadas y ofrece pocas opciones terapéuticas después de que fracase el primer tratamiento.

Europa dio el primer paso, pero todavía falta que llegue a los pacientes

Después de 40 años intentando bloquear una de las claves del cáncer, una pastilla consigue lo que parecía imposible. Europa está a un paso de autorizarla
El bioquímico español Mariano Barbacid participó en el descubrimiento de los primeros oncogenes humanos en 1982. Su trabajo abrió una línea de investigación fundamental para comprender cómo determinadas mutaciones impulsan el cáncer. © MAT.MHACCV / Wikimedia.

El Comité de Medicamentos de Uso Humano de la EMA emitió su dictamen favorable el 15 de octubre de 2026. La recomendación se refiere a pacientes adultos con adenocarcinoma pancreático metastásico que hayan recibido al menos una terapia sistémica previa.

La FDA estadounidense ya había aprobado Rasonque el 26 de agosto, después de una evaluación acelerada de los resultados clínicos. En Europa, la Comisión todavía debe adoptar una decisión formal. Después llegará otra cuestión: las negociaciones nacionales sobre precio, financiación y acceso efectivo al medicamento.

La diferencia puede ser determinante para los pacientes. Una autorización europea permite comercializar un tratamiento, pero no garantiza automáticamente que esté financiado por todos los sistemas públicos de salud. También quedan desafíos científicos importantes. Los tumores pueden desarrollar mecanismos de resistencia y el medicamento todavía se investiga en combinaciones y etapas más tempranas de la enfermedad.

De hecho, Revolution Medicines inició en octubre un nuevo ensayo de fase III para estudiar daraxonrasib combinado con otro inhibidor dirigido contra una mutación concreta de RAS. Después de décadas de esfuerzos, una de las proteínas más difíciles de abordar de la oncología comienza a ofrecer resultados clínicos tangibles. No es el final del cáncer de páncreas, pero sí un cambio importante en una enfermedad donde conseguir meses adicionales de supervivencia puede representar una diferencia enorme.

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