Los glaciares parecen estructuras prácticamente inmóviles cuando se observan desde lejos. Pero basta regresar al mismo punto unas semanas después para descubrir hasta qué punto pueden cambiar durante un verano extremo.
Eso es precisamente lo que está ocurriendo en el glaciar del Ródano, en los Alpes suizos. Desde mediados de junio, los científicos han registrado allí una pérdida cercana a los cuatro metros de hielo, después de varias olas de calor que afectaron a Europa durante junio y julio.
En determinados momentos, el ritmo de deshielo ha llegado a rozar los 10 centímetros diarios.
En solo dos semanas desaparecieron 1,4 metros
Matthias Huss, director de la red suiza de vigilancia de glaciares GLAMOS, regresó al glaciar en julio para comprobar sus instrumentos.
La diferencia respecto de su visita anterior era enorme.
En apenas dos semanas habían desaparecido 1,4 metros de hielo, una pérdida equivalente a casi diez centímetros diarios. Desde que comenzaron las mediciones de esta temporada, a mediados de junio, el descenso se acercaba ya a los cuatro metros.
La situación ha obligado incluso a recolocar antes de tiempo algunas de las largas varillas utilizadas para medir cuánto hielo desaparece, porque el rápido deshielo amenaza con dejarlas expuestas y hacerlas caer.
Glaciar do Ródano, na Suíça, perdeu mais de quatro metros de gelo num mês após duas vagas de calor extremo. Segundo o GLAMOS, derrete 10 cm por dia, com pouca neve no inverno a deixá-lo mais vulnerável.
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El problema empezó antes de que llegara el verano
Las olas de calor explican solamente una parte de lo ocurrido.
Durante el invierno de 2026, los glaciares de Suiza acumularon aproximadamente un 25% menos de nieve que la media del periodo 2010-2020, según GLAMOS.
Esa nieve funciona como una capa protectora. Su superficie blanca refleja buena parte de la radiación solar y retrasa el momento en que queda expuesto el hielo oscuro que hay debajo.
Con menos nieve, esa protección desapareció mucho antes. A finales de junio, los glaciares suizos ya habían consumido prácticamente toda la reserva acumulada durante el invierno, un punto que históricamente suele alcanzarse bastante más tarde.
Desde entonces, cada jornada cálida significa pérdida directa de hielo glaciar.
El glaciar también se está derritiendo desde abajo
Sin embargo, los investigadores están observando un fenómeno todavía más preocupante.
El agua de deshielo circula por debajo del glaciar formando arroyos que pueden excavar grandes cavidades dentro del hielo.
Cuando esas cámaras crecen demasiado, el techo termina desplomándose. Huss señala que este tipo de estructuras está apareciendo cada vez con mayor frecuencia.
Es decir, el glaciar no pierde volumen únicamente porque el sol y el aire caliente derritan su superficie. El agua también lo erosiona desde el interior, debilitándolo desde abajo.
El paisaje podría cambiar radicalmente en pocas décadas
El glaciar del Ródano ya lleva décadas retrocediendo.
Según Huss, su frente ha perdido aproximadamente un kilómetro durante los últimos 20 años. Si la tendencia continúa, desaparecerá de algunos de los actuales puntos de observación en las próximas décadas, aunque las zonas más elevadas podrían sobrevivir durante más tiempo.
Los científicos todavía no saben si 2026 terminará alcanzando las pérdidas récord registradas en 2022. Eso dependerá en gran medida de las temperaturas y nevadas que lleguen durante el resto del verano.
Lo que ya resulta evidente es la velocidad de la transformación.
En el glaciar del Ródano, el cambio climático ya no se mide solamente en décadas. Durante una ola de calor puede observarse prácticamente día a día.