Es buen momento para ser fan de Europa, porque los científicos anuncian todo el tiempo nuevos datos sobre el lejano mundo helado. Y esta vez, los resultados provienen de un estudio de radio de Europa que duró más de una década.
Los hallazgos se presentaron en la convención número 248 de la Sociedad Astronómica de EE.UU. y sugieren que la forma en que la superficie de Europa dispersa las ondas de radio es muy diferente a lo que se observa en los mundos rocosos. Los datos en general se condicen con el gran estudio de radio llevado a cabo entre las décadas de 1980 y 1990. Pero las observaciones más recientes son “más numerosas y cubren una fase rotacional de Europa mucho más amplia”, explicó Tunhui Xie, estudiante del doctorado en la Universidad de California, Los Ángeles, durante la presentación, habiendo formado parte del estudio.
Distantes mundos helados
Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar, tiene 101 lunas. Pero las que son de particular interés para la ciencia son Europa, Ganímedes y Calixto, ya que los investigadores sospechan que tienen océanos bajo sus heladas superficies. Es natural entonces que los astrónomos hayan estado prestando mucha atención a todos los datos que puedan recoger de estas lunas. Hasta ahora, las misiones Europa Clipper de la NASA y JUICE de la ESA, van en camino a estudiar esta vecindad desde cerca.
Dicho esto, solo hay algunas características geológicas que puedan decirnos algo de lo que hay bajo la superficie, según el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO) en declaraciones sobre los hallazgos. Y allí es donde entran las cosas como el radar, añadió Xie en las declaraciones del NRAO, diciendo que “las ondas de radio pueden penetrar el hielo y transmitir información sobre su estructura interna y su pureza”.
Cuando las ondas rebotan
El nuevo trabajo analizó datos recogidos durante 13 años, entre 2011 y 2024. Una de las observaciones fascinantes fue la del albedo de radar de Europa, porque mide lo brillante que es la luna para el radar. Específicamente, el albedo de radar de Europa es mucho más elevado que el de los planetas y mundos rocosos. La forma en que Europa dispersaba la señal de radar se parecía mucho a “múltiples dispersiones dentro de un hielo limpio y poroso”, explicó el NRAO.
El equipo también confirmó que el brillo de radar de Europa se mantiene más o menos consistente, incluso con los cambios de ángulo de observación entre el transmisor, Europa y el receptor. Esa tendencia permitió que el equipo estableciera efectivamente un nuevo límite en lo transparente que será el hielo de Europa, y hasta dónde podrán ver los radiotelescopios por debajo de su superficie, según añadieron en las declaraciones. Será información clave para asegurar que las misiones a Europa, actuales y futuras, puedan aprovechar su tiempo al máximo al estudiar a la distante luna.