Imagen: The Tolkien Estate

Durante 23 aƱos, Santa Claus le enviaba a Christopher, Michael, John y Priscilla una serie de cartas con cuentos de duendes, elfos y osos polares, a menudo ilustrados con bocetos onƭricos del nevado Polo Norte. Esas cartas navideƱas eran realmente obra de Tolkien.

Imagen: The Tolkien EstateĀ 

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Los cuatro crĆ­os eran los hijos del escritor, a quienes mantuvo encantados durante mĆ”s de dos dĆ©cadas en Navidad, enviando fielmente las ilustraciones a sus casas en Leeds, y luego en Oxford, hasta que Priscilla, la mĆ”s joven, cumpliĆ³ 14 aƱos.

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La tradiciĆ³n comenzĆ³ en 1920, cuando el hijo de tres aƱos de Tolkien, John, preguntĆ³ quiĆ©n era Santa Claus y dĆ³nde vivĆ­a. Al parecer, Tolkien escribiĆ³ una respuesta como si fuera el personaje, comenzando asĆ­ una tradiciĆ³n que continuarĆ­a hasta 1943, lo que tambiĆ©n da una visiĆ³n fascinante de la vida familiar del autor.

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Imagen: The Tolkien EstateĀ 

Las cartas, que ahora estĆ”n entre los tesoros de la Biblioteca Bodleian en Oxford, estĆ”n llenas de personajes coloridos que no se verĆ­an fuera de lugar en la mĆ­tica Tierra Media que imaginĆ³ Tolkien. Por ejemplo, el denominado como Oso Polar del Norte, el asistente torpe de San Claus, cuyas payasadas aparecen con frecuencia en las ilustraciones.

Imagen: The Tolkien EstateĀ 

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Estas encantadoras cartas y bocetos se exhibirĆ”n en una gran exposiciĆ³n el prĆ³ximo aƱo en Oxford. SegĆŗn ha explicado a los medios Catherine McIlwaine, de la Universidad de Oxford:

Imagen: The Tolkien EstateĀ 

Las cartas de Santa Claus son algunos de mis artĆ­culos favoritos en la exposiciĆ³n. Las cartas fueron entregadas por el cartero, a quien Tolkien persuadiĆ³ para que las entregara con el resto del correo, o bien llegaron al hogar con sellos hechos especialmente del Polo Norte, marcados con el costo del envĆ­o ā€œdos besosā€.

Las cartas contenƭan noticias del Polo Norte donde Santa Claus vivƭa con su ayudante, el Oso Polar del Norte, que a menudo se metƭa en problemas y causaba el doble de trabajo. A medida que los niƱos Tolkien crecieron, las cartas de Santa Claus se alargaron y las historias se volvƭan mƔs oscuras y emocionantes.

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Lo cierto es que resulta adorable la forma en que Tolkien ā€œencantabaā€ a sus hijos, una faceta poco conocida del artista. Solo esperamos que tras la exposiciĆ³n a Hollywood no se le ocurra sacar un pelĆ­cula de ello. O peor aĆŗn, una trilogĆ­a. [DailyMail]