No todo el mundo siente la necesidad constante de descubrir series nuevas. A veces, volver a una favorita es casi un reflejo. En mi caso, pocas me provocan ese impulso como The Good Wife. Ya la he visto más de una vez y, aun así, sigo pensando en regresar. Porque no solo era excelente: era inteligente, elegante y sorprendentemente valiente.
Un drama de abogados… y algo más
Protagonizada por Julianna Margulies, The Good Wife parte de un planteamiento aparentemente clásico.
Peter Florrick, fiscal del condado de Cook (Illinois), es encarcelado tras un escándalo de corrupción y sexo que sacude a la opinión pública. Su esposa, Alicia Florrick, debe volver al ejercicio de la abogacía tras trece años dedicada a la familia para mantener a sus dos hijos y reconstruir su vida.
Alicia Florrick: de figura decorativa a protagonista absoluta
Alicia entra como asociada junior en un prestigioso bufete de Chicago, donde se reencuentra con Will Gardner, antiguo compañero de la universidad y socio del despacho.
Lo que comienza como el retrato de una mujer humillada y observada por todos se transforma, episodio a episodio, en la historia de una profesional que recupera su voz, su ambición y su autonomía moral.

La idea que lo cambió todo
Los creadores Robert King y Michelle King partieron de una imagen muy reconocible: políticos implicados en escándalos sexuales compareciendo ante la prensa con esposas silenciosas a su lado.
Lo que les interesaba no era el político, sino esa mujer. ¿Qué piensa? ¿Qué siente? ¿Por qué permanece ahí?
Tradición televisiva con pulso contemporáneo
A partir de esa pregunta nació una serie profundamente clásica en su estructura —el “caso de la semana”— pero sorprendentemente moderna en su contenido.
The Good Wife utilizó los juicios para hablar de ética, poder, tecnología, vigilancia, redes sociales y polarización política, siempre con un humor sutil que evitaba el tono solemne sin restar gravedad a los temas.
Una serie que entendió su tiempo
Es cierto que algunos episodios están anclados a referencias muy concretas de su época. Pero muchos otros siguen resultando inquietantemente actuales.
La serie supo captar tensiones sociales que no solo no se han resuelto, sino que se han intensificado con los años. Esa es una de las razones por las que sigue funcionando tan bien en una revisión.
Siete temporadas sin traicionar al espectador
No todas las series largas llegan con dignidad al final. The Good Wife sí lo hizo.
Mantuvo la coherencia de sus personajes, aceptó cambios dolorosos y no buscó complacer al público con soluciones fáciles. Por eso, cuando termina, deja una sensación de cierre real… y de vacío.
Un clásico moderno al que siempre apetece volver
Puede que haya visto series más espectaculares o más rompedoras, pero pocas tan sólidas de principio a fin.
The Good Wife es uno de esos raros casos en los que la excelencia no depende de un giro concreto, sino de una constancia admirable durante siete temporadas.
Dónde verla
Puedes ver The Good Wife completa actualmente en SkyShowtime.
Y si alguna vez sentís ese impulso de volver a una serie que os hizo sentir acompañados durante años… esta sigue siendo una elección magnífica.
Fuente: SensaCine.