Arden los bosques de Canadá una vez más. Hay más de 200 focos activos de incendios que han consumido ya unos 26.000 km2 desde el mes de enero, según el Centro de Interagencias de Incendios Forestales de Canadá en su informe del jueves 5 de junio.
La situación escala, y ha enviado incalculables volúmenes de humo que cubre la frontera entre Canadá y EE.UU., llegando a afectar la calidad del aire también hacia el sur, incluso en Florida, según la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). A medida que se intensifican y prolongan las temporadas de incendios forestales en todo el mundo por el cambio climático es de gran importancia entender los peligros de la exposición al humo. Una cantidad de nuevos estudios presenta una imagen compleja de cómo el humo de los incendios forestales afecta al cuerpo, incluyendo aspectos que van más allá del sistema respiratorio.
“Es urgente la necesidad de estudiar y entender los impactos del humo de los incendios forestales en la salud, para crear conciencia en el público y en los profesionales, además de servir para el desarrollo de regulaciones efectivas que mitiguen esos impactos”, le dijo al Harvard Gazette Yaguang Wei, profesor adjunto de medicina ambiental de la Facultad de medicina Icahn de Mount Sinai.
Wei encabezó el nuevo estudio que se publicó en mayo en Epidemiology y que halló que el humo de incendios forestales puede causar daños en los pulmones y el corazón hasta tres meses después de extinguido el fuego. Él y sus colegas vincularon esta exposición “a medio término” al aumento en el riesgo de sufrir afecciones cardiorrespiratorias como enfermedad cardíaca, ataques cardiovasculares, aumento de la presión arterial, neumonía, enfermedad pulmonar crónica y asma.
“Incluso la breve exposición a incendios más pequeños que solamente duran unos días puede tener efectos a largo plazo sobre la salud”, le dijo Wei al Harvard Gazette.
Vapores infecciosos
El humo de los incendios forestales es una mezcla de gases, contaminantes del aire, vapor de agua y materia particulada (PM2,5), según la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Contiene niveles significativos de compuestos tóxicos como los hidrocarburos policíclicos aromáticos (PAH) y compuestos orgánicos volátiles (VOC), incluyendo algunos que se sabe son carcinogénicos. Hay estudios recientes que incluso sugieren que el humo lleva patógenos microbianos y fúngicos a distancia.
Uno de los estudios, publicado en 2021 en ISME Journal, señala que el 80% de los microbios hallados en muestras de humo de incendios forestales seguía siendo viable. Aunque no se sabe cómo es que estos organismos sobreviven a las temperaturas extremadamente altas de los incendios, los investigadores sí tienen idea de cómo es que entran en el humo. George Thompson profesor de medicina en la Universidad de California Davis, que no participó del estudio, le dijo a Gizmodo que los incendios forestales arrastran patógenos de la tierra y vegetación a medida que se alimentan del aire.

“La buena noticia es que en realidad la mayor parte de esas bacterias y hongos no causan infecciones en personas sanas”, dijo Thompson. “La preocupación es por los pacientes cuyos sistemas inmunes ya han sufrido impacto”, como quienes están en tratamiento de quimioterapia o recuperándose de alguna enfermedad.
Un estudio de 2023, sin embargo, halló evidencia que sugiere que el humo de los incendios forestales podría aumentar el riesgo de infecciones en la población general. Los hallazgos se publicaron en The Lancet, Planetary Health, y relacionaron los incendios forestales de California con un aumento del 18% al 22% en las infecciones invasivas por hongos como la fiebre del valle. Thompson señaló que el estudio se basó en grandes bases de datos hospitalarios, “un buen comienzo”, pero que marca la necesidad de seguir estudiando para corroborar que haya relación.
El cerebro
El componente más riesgoso del humo de los incendios forestales no son los patógenos sino las PM1.5. Son partículas minúsculas que penetran en lo profundo de los pulmones y causan estragos en el sistema respiratorio. Hay investigación que demuestra que estas partículas diminutas y ultrafinas pueden pasar al torrente sanguíneo, pudiendo dañar vasos sanguíneos y causando inflamación y estrés oxidativo en varios órganos, incluyendo el cerebro.
Hay muchos estudios que relacionan la exposición al humo de los incendios forestales con la incidencia del deterioro cognitivo. El año pasado, una investigación publicada en JAMA Neurology analizó datos de más de 1,2 millones de californianos del sur mayores de 60 años, y halló un vínculo significativo entre la exposición a largo plazo a PM2.5 del humo de incendios forestales y un mayor riesgo de sufrir deterioro cognitivo.
Más específicamente, por cada 1 microgramo por metro cúbico aumentaba en 18% la probabilidad de diagnóstico de deterioro cognitivo causado por las PM2.5 provenientes del humo de incendios forestales a lo largo de un promedio de tres años. En comparación, el mismo aumento de PM2.5 originado por otras causas sólo representaba un riesgo mayor del 1%.
“Esperaba que viéramos una relación entre la exposición al humo de incendios forestales y el deterioro cognitivo”, le dijo en 2024 a Los Ángeles Times la autora principal del estudio Holly Elser, epidemióloga y médica residente en neurología de la Universidad de Pensilvania. “Pero me sorprendió que viéramos una relación tan importante con los incendios forestales en comparación con otras causas”.
Efectos psicológicos
Otros estudios vincularon el humo de los incendios forestales con los resultados psicológicos adversos, como el publicado en JAMA Network Open en abril, que analizó los datos de los niveles de PM2.5 de incendios forestales con las consultas de emergencias de salud mental en California entre julio y diciembre de 2022, la peor temporada de incendios forestales registrada en el estado. Hallaron que el humo de los incendios forestales tenía correlación con un aumento significativo en las consultas, de hasta siete días posteriores a la exposición al humo.
“Nuestro estudio sugiere que – además del trauma inducido por el incendio – el humo puede tener participación directa en el empeoramiento de afecciones como la depresión, la ansiedad, o desórdenes del estado de ánimo”, declaró Kari Nadeu, de la Facultad Chan de Salud Pública de Harvard T. H.
Sin embargo, hay todavía preguntas sin respuesta, como, por ejemplo: “¿Cómo desvincular el impacto del humo del impacto del incendio en sí mismo?”. Los estudios futuros tendrán que investigar estos factores, pero “aún con la evidencia que tenemos, confiamos en que lo que hace falta es tomar acción”.
Como protección ante los riesgos del humo de incendios forestales Yao recomendó limitar el tiempo que se pasa al aire libre, y llevar máscaras N95 o P100 para reducir la exposición al humo, según la EPA.
También, mantener ventanas y puertas cerradas, y verificar que el sistema de aire acondicionado funcione correctamente. También, usar filtros de aire portátiles. La temporada de incendios forestales tiene cada vez mayor impacto y protegernos y proteger a nuestras familias de la exposición al humo es esencial. Los expertos todavía necesitan investigar más para entender los riesgos, pero hay algo que está claro: son riesgos que no desaparecerán a corto plazo.