Durante siglos, el mapamundi de Mercator ha dominado aulas, oficinas e instituciones en todo el planeta. Sin embargo, su distorsión convierte a África en un continente visualmente más pequeño de lo que realmente es. Hoy, la Unión Africana exige un cambio que no es solo cartográfico, sino simbólico y político: mostrar al continente en su verdadera dimensión.
Un símbolo más allá de la cartografía

“Un mapa no es un dibujo inocente”, repiten los impulsores de la campaña Correct The Map. El respaldo de la UA marca un hito al convertir una demanda cultural en política continental. Representar a África reducida frente a Europa o Groenlandia refuerza la percepción de marginalidad, a pesar de que se trata del segundo continente más grande del planeta.
Para académicos como Carlos Lopes, de la Universidad de Ciudad del Cabo, el cambio no es solo visual: es un acto de dignidad, educación y diplomacia. La corrección cartográfica implica también reconfigurar cómo se percibe la relevancia africana en el escenario global.
Por qué Mercator distorsiona

Creado en 1569 para la navegación marítima, el mapa de Mercator amplía los territorios cercanos a los polos y reduce el tamaño de las masas cercanas al ecuador. Por eso Groenlandia aparece del tamaño de África cuando en realidad es 14 veces más pequeña.
Aunque la intención original no era política, el uso persistente de esta proyección consolidó una visión desequilibrada del mundo. Como explica la cofundadora de Speak Up Africa, Fara Ndiaye, “los mapas incorrectos socavan la confianza y limitan la capacidad de acción de las nuevas generaciones”.
Equal Earth: una alternativa emergente
La campaña propone adoptar proyecciones como Equal Earth, desarrollada en 2018, que ofrece una representación más fiel de los continentes. La NASA y el Banco Mundial ya la usan en ciertos proyectos, y Google Maps ha incorporado el globo en 3D en su versión de escritorio.
Para Ndiaye, lo fundamental es que el cambio empiece en África: que los niños crezcan viendo un mapa donde su continente no esté empequeñecido. Pero también apunta a una transformación global: si el mundo entero adopta mapas más justos, se contribuye a un imaginario colectivo más equilibrado y diverso.
Un debate que trasciende fronteras
El respaldo de la Unión Africana abre una conversación internacional: ¿qué otros símbolos heredados perpetúan visiones coloniales del mundo? Corregir el mapa no borrará las desigualdades, pero sí desmantelará un sesgo persistente. Y recordará que la Tierra, redonda y compartida, debe representarse con la misma justicia que reclamamos en nuestras relaciones humanas.
Fuente: El País.