La guerra tecnológica entre Estados Unidos y China ha escalado a un nuevo nivel. Las últimas restricciones impuestas por Washington pretendían bloquear la venta de potentes chips de NVIDIA al gigante asiático. Sin embargo, una investigación del Financial Times revela que el tráfico clandestino de estas GPU no solo continúa, sino que ha florecido, alimentando un lucrativo mercado negro.
Un negocio de mil millones que burla las sanciones
Según documentos obtenidos por el Financial Times, en solo tres meses tras el endurecimiento de las restricciones en abril, China recibió chips por valor de 1.000 millones de dólares. La cifra es significativa si se tiene en cuenta que NVIDIA ingresó en ese país 17.000 millones el año pasado. La ruta principal: el sudeste asiático, desde donde los chips llegan por canales no oficiales a laboratorios de inteligencia artificial.

El objeto del deseo: GPU de alto rendimiento
Las GPU implicadas no son cualquier componente. Se trata de unidades como la B200, la sucesora de la famosa H100, capaces de multiplicar por cuatro el rendimiento en tareas de entrenamiento de modelos de IA. Otras unidades prohibidas, como la H200 o las propias H100, también se están vendiendo de forma clandestina.
Un rack con ocho B200 listas para usar puede alcanzar los 489.000 dólares, aunque el precio ha caído desde su llegada al país. En comparación con las GPU autorizadas como las H20, estos chips “ilegales” cuestan hasta un 50% más, pero su potencia los hace irresistibles para muchos compradores.
La posición ambigua de NVIDIA
NVIDIA ha mantenido una actitud diplomática durante esta crisis. El CEO, Jensen Huang, ha elogiado los avances de China en IA e incluso ha equiparado el hardware de Huawei con sus propias H200. La empresa busca así conservar su presencia en un mercado que representa el 13% de sus ingresos globales, a pesar de no poder vender directamente sus chips más potentes.

Un mercado negro rentable, pero ineficiente
Comprar estas GPU por vías no oficiales impide acceder al soporte técnico de NVIDIA, lo que dificulta el montaje de centros de datos funcionales. Aun así, los beneficios para los intermediarios son enormes. Según algunos operadores, el veto ha creado más ineficiencias que barreras reales, y los distribuidores aseguran que «no hay escasez».
La reapertura legal y su impacto
Con la reciente autorización para vender las H20 a China, las ventas clandestinas han disminuido. La posibilidad de adquirir los chips directamente y con garantía ha enfriado el mercado negro… al menos de momento. Pero con distribuidores que ya ofrecen GPU B300 que ni siquiera están en producción masiva, la batalla tecnológica está lejos de terminar.
Fuente: Xataka.