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Ciencia

El microbio que sostiene los océanos podría colapsar por el calor

El Prochlorococcus, la bacteria fotosintética más abundante del planeta, enfrenta un límite inesperado: no soporta temperaturas superiores a 28–31 °C. Un estudio publicado en Nature Microbiology advierte que su declive podría reducir el carbono disponible en la red alimentaria marina y alterar profundamente los ecosistemas oceánicos hacia finales de siglo.
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Invisible a simple vista y con apenas una milésima de milímetro, el Prochlorococcus es, sin embargo, un gigante ecológico: produce cerca del 5% del oxígeno que respiramos y sostiene la base de la vida marina. Investigadores de la Universidad de Washington acaban de demostrar que el calentamiento global amenaza su supervivencia. El hallazgo cambia las predicciones sobre el futuro de los océanos y alerta sobre una posible reorganización de sus ecosistemas.

Un límite térmico inesperado

Durante diez años y a lo largo de 90 expediciones científicas en el Pacífico, los investigadores midieron la división celular de Prochlorococcus. El microbio mostró un crecimiento óptimo hasta los 28 °C, pero más allá de los 31 °C su replicación cayó a un tercio, revelando un “agotamiento térmico” que pone en jaque su futuro en mares tropicales.

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© CienciaDelCope – X

El motor oculto del océano

A nivel global, este microorganismo representa una pieza esencial de la cadena trófica: convierte la luz en carbono orgánico, alimento para el zooplancton, peces y mamíferos marinos. Su declive, según los modelos, podría reducir su biomasa entre 10% y 37% a escala planetaria, y hasta la mitad en regiones tropicales.

Una genética que limita su adaptación

El estudio señala que Prochlorococcus simplificó su genoma a lo largo de millones de años en aguas cálidas y pobres en nutrientes, descartando genes de respuesta al estrés térmico. Esa aparente ventaja evolutiva ahora se convierte en un obstáculo: carece de herramientas para enfrentar un océano cada vez más caliente.

¿Quién ocupará su lugar?

Aunque otra cianobacteria, Synechococcus, podría expandirse, los científicos advierten que no está claro si cumplirá la misma función ni si organismos superiores podrán alimentarse igual de ella. Además, el hábitat de Prochlorococcus parece desplazarse hacia latitudes más altas, lo que podría alterar la distribución de especies marinas en las próximas décadas.

El destino de este diminuto microbio es crucial para entender el futuro de los océanos. Su vulnerabilidad ante el calentamiento global es una señal de alarma: lo que suceda con Prochlorococcus repercutirá en cascada sobre la vida marina y, en última instancia, sobre la salud del planeta.

Fuente: Infobae.

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