Tecnología, ciencia y cultura digital
We may earn a commission from links on this page

El misterio del único asesinato de una persona perpetrado por coyotes ya tiene explicación

En 2009, una manada de coyotes mató a una mujer en Canadá. Los científicos creen saber como pasó.

By
We may earn a commission from links on this page.
Primer plano de un coyote en su hábitat natural.
Foto: Shutterstock (Shutterstock)

En 2009, una manada de coyotes que vivía en el Parque Nacional Cape Breton Highlands, en Canadá, mató a un excursionista de 19 años en un ataque aparentemente no provocado. Fue el primer asesinato relacionado con coyotes jamás documentado en Canadá y solo el segundo en América del Norte (el primero fue de la muerte de un niño pequeño en California en 1981). Más de una década después, los científicos creen haber descubierto exactamente por qué ocurrió aquella tragedia.

Lo que los investigadores explican es que los coyotes del parque habían comenzado a cazar animales grandes como alces debido a la falta de otros recursos para comer lo que los hizo más propensos a perseguir a los humanos. El equipo que lleva desde entonces investigando el caso descartó otras causas posibles, como que los coyotes se familiarizaran más con los humanos o su comida con el tiempo.

La muerte de la cantante Taylor Mitchell a fines de octubre de 2009 conmocionó a muchos, incluidos los expertos en coyotes. A pesar de la mala fama que puedan tener, los coyotes no son agresivos con los humanos. Incluso en áreas urbanas compartidas por ambas especies, los coyores sencillamente evitan el contacto con seres humanos.

Advertisement

Un equipo de científicos de Canadá y Estados Unidos ha estado estudiando las posibles circunstancias detrás de la muerte de Mitchell. Su investigación incluyó la captura de casi dos docenas de coyotes en el área del incidente entre 2011 y 2013. Una vez capturados, se les equipó con dispositivos para rastrear sus movimientos y se les liberó.

También recolectaron muestras de bigotes de los coyotes (incluidos los animales implicados en la muerte de Mitchell), muestras de piel de presas potenciales en el área, y muestras de cabello de una barbería local. Toda esta recolección de pelo tenía un objetivo: estudiar los contenidos de nitrógeno y carbono de las muestras. De esta manera, el equipo pudo estimar la dieta de los coyotes, eincluso si estos habían comido alimentos destinados a seres humanos.

Advertisement

Generalmente, los coyotes son carroñeros o cazan presas pequeñas, incluyendo a los famosos correcaminos, aunque en este caso las persecuciones no se parecen en nada a las de los personajes de Hannah Barbera. Básicamente son omnívoros, y pueden comer casi cualquier cosa si se les presenta la oportunidad. Sin embargo, los investigadores descubrieron que los coyotes de Cape Breton comían principalmente alces, y estos enormes animales representaban la mitad o dos tercios de sus dietas de media. El siguiente animal más cazado por estas manadas en particular, incluyendo la que provocó la muerte de Mitchell, era el ciervo.

A diferencia de los coyotes que habitan en otros lugares, no había casi variación estacional en sus dietas, lo que sugiere que cazaban alces prácticamente durante todo el año. Los autores del estudio recién publicado en la revista Journal of Applied Ecology argumentan que este cambio hacia presas grandes probablemente sucedió por pura necesidad, y es esa adaptación única la que los predispuso a atacar a Mitchell.

Advertisement

“Estamos asistiendo a cómo estos animales han expandido su nicho hasta depender casi completamente de los alces. No solo estaban hurgando en la basura, sino que también mataban alces y otros grandes mamíferos cuando podían. Es difícil para ellos hacer eso, pero dado que tenían muy poco o nada más para comer, no les quedaba otro remedio”, explica el autor principal del estudio y ecólogo de vida silvestre en OSU Stan Gehrt, en un comunicado de la universidad.

“Ese cambio en el comportamiento lleva a conflictos con personas que normalmente no verías”. Gehrt y su equipo también hallaron evidencia que descarta otras teorías comunes para el ataque, como la que aseguraba que los animales habían perdido el miedo a los seres humanos. Los coyotes en el parque tenían un territorio extenso, pero aun así tendían a evitar las áreas que se superponían con la actividad humana. También se movían con más frecuencia durante la noche durante los períodos del año en que los humanos eran más activos durante el día. Por otra parte, solo un puñado de coyotes había comido comida humana recientemente (incluido uno de los coyotes involucrados en el ataque), lo que reduce aún más la posibilidad de que estos animales estuvieran pasando mucho tiempo cerca de nosotros.

Advertisement

Por último, la caza no está permitida en el parque, lo que significa que los coyotes locales quizá no temían a los humanos tanto como lo hacen en otros lugares. “Es un área lo bastante grande para que estos coyotes nunca lleguen a tener una experiencia negativa con un humano, si es que llegan a tener algún contacto”, dijo Gehrt. “Eso también lleva a la suposición lógica de que no es difícil para estos animales animarse a probar si las personas son o no una presa potencial”.

Los resultados, publicados el mes pasado en el Journal of Applied Ecology, sugieren que lo que le sucedió a Taylor Mitchell fue un hecho trágico pero muy raro. Es extr5emadamente improbable que las condiciones que llevaron a su muerte se repitan en lugares donde los coyotes tienen suficiente comida y presas naturales para comer, y esto incluye áreas urbanas compartidas con humanos.

Advertisement

Al mismo tiempo, las personas que visitan el parque u otras áreas con condiciones ambientales similares “deben ser conscientes de los riesgos que representan los coyotes y tomar precauciones”, escriben los autores. Entre las recomendaciones están el llevar a un compañero y elementos disuasivos para animales como spray para osos. Los administradores de parques en estas áreas también necesitan monitorizar cuidadosamente el comportamiento de los coyotes y estar dispuestos a tomar medidas antes de lo habitual, lo que podría incluir el sacrificio de coyotes agresivos. Aunque ha habido informes de ataques de coyotes en el parque en los años posteriores, no parece haber ocurrido ninguna otra muerte desde entonces.