Imagen: Apple

Cuentan por ahí que, el día de la inauguración del Apple Park, hasta siete empleados informaron a Apple de haberse hecho daño con alguna de las enormes paredes de vidrio del campus. Según Bloomberg, el problema persiste y ha desatado una guerra de post-its entre la compañía y sus ingenieros.

El Apple Park fue el último proyecto de Steve Jobs antes de morir. Diseñado por el arquitecto Normal Foster con forma de anillo, tiene capacidad para albergar a 13.000 empleados y destaca por las cristaleras de hasta 13 metros de alto que discurren a lo largo de su circunferencia. En su interior, los espacios de trabajo que Apple denomina “pods” también están delimitados por paredes de vidrio.

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Ya habíamos oído quejas sobre la falta de privacidad de estos espacios abiertos y acristalados, pero apenas nos estamos enterando del problema mayor: los ingenieros de Apple no paran de chocarse con las paredes. “El personal de Apple suele tener la vista pegada al iPhone —dice Bloomberg—, lo que ha resultado en repetidos casos de gente distraída que se golpea contra los paneles de vidrio”.

De acuerdo con estas informaciones, algunos empleados intentaron atajar el problema pegando post-its en las paredes para advertir a los demás sobre su presencia, pero estos fueron retirados por Apple al considerar que restaban valor al diseño del edificio, cuya construcción costó unos 5000 millones de dólares.

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Aunque parezca una simple muestra de la idiotez de algunos ingenieros de Apple, el asunto podría volverse contra la compañía. Según The Verge, las leyes de California exigen que los empleados estén “protegidos contra el peligro de golpearse con vidrio por barreras o marcas duraderas y visibles”. Suerte que los pájaros no sepan cómo interponer una demanda judicial.

[Bloomberg vía The Verge]