El océano, que siempre hemos considerado un aliado frente al cambio climático, está sufriendo una transformación que muchos desconocen. Lo que hasta hace poco parecía un problema lejano ya afecta a las aguas de todo el mundo y pone en peligro tanto la biodiversidad como las economías costeras. Descubre qué está pasando y por qué es urgente actuar.
La amenaza silenciosa que avanza bajo las olas
La acidificación de los océanos es un proceso en el que el pH del agua disminuye de forma progresiva debido a la absorción de dióxido de carbono (CO₂) de la atmósfera. Alrededor del 30 % de este gas que generamos acaba disuelto en el mar, lo que provoca que los niveles de acidez aumenten a medida que crecen las emisiones.

Lo preocupante es que esta alteración química tiene un impacto directo en la vida marina. Los minerales esenciales para formar conchas y esqueletos de coral se vuelven más escasos, dificultando que especies como ostras, almejas, erizos y corales se desarrollen. Esto reduce sus poblaciones y afecta a los ecosistemas que dependen de ellos.
Un límite planetario superado sin darnos cuenta
Durante años, los científicos creyeron que la acidificación no había cruzado el umbral crítico que pone en riesgo la estabilidad de la Tierra. Sin embargo, un estudio reciente ha demostrado que este límite se rebasó hace ya un lustro. Los investigadores encontraron que el 60 % de las aguas situadas hasta 200 metros de profundidad ya lo han superado, frente al 40 % de las aguas superficiales.
Los daños empiezan a ser evidentes: los arrecifes tropicales y subtropicales han perdido un 43 % de su hábitat adecuado, y las especies de moluscos costeros han visto desaparecer un 13 % de sus espacios a nivel global.

Impacto en las personas y la economía
Los efectos de este fenómeno no se limitan al medio ambiente. Millones de personas que dependen del mar para obtener alimentos, especialmente mariscos como principal fuente de proteínas, podrían verse seriamente afectadas. Además, los arrecifes sostienen industrias turísticas y las pesquerías sustentan comunidades enteras.
Como advierte el profesor Steve Widdicombe del Laboratorio Marino de Plymouth: “Estamos arriesgando la biodiversidad y miles de millones de euros en valor económico cada día que retrasamos una respuesta”. La comunidad científica coincide en que es el momento de actuar para frenar este proceso antes de que sus consecuencias sean irreversibles.
Fuente: Meteored.