No fue Brasil, ni México, ni siquiera Uruguay. El país que lidera el Índice de Prosperidad 2024 en América Latina es Chile. Un estudio internacional lo ubica por encima de todos sus vecinos, acercándose a potencias globales como Estados Unidos y China. El análisis no se basa solo en el PBI: contempla factores como igualdad, ahorro, salud y desarrollo humano.
Por qué Chile lidera el Índice de Prosperidad

Con una puntuación de 43,19, Chile encabeza la región en el ranking elaborado por la plataforma financiera HelloSafe, que evaluó a 186 países bajo un enfoque integral. Más allá de la economía, se consideraron variables como el Índice de Desarrollo Humano (IDH), el coeficiente de Gini —clave para medir la desigualdad—, la Renta Nacional Bruta (RNB) y la tasa de ahorro.
Uruguay y Panamá se ubicaron cerca del podio, mientras que Argentina ocupó el cuarto lugar con 38,18 puntos, superando a República Dominicana y Costa Rica. El informe destaca que el caso chileno se sostiene en políticas públicas consistentes, una inflación controlada (aunque repuntó levemente tras ajustes en tarifas) y un sistema financiero sólido.
La apuesta por la estabilidad institucional, la inversión en infraestructura y el fortalecimiento de servicios esenciales como la salud y la educación también se mencionan como claves del avance sostenido del país andino.
Lo que otros países pueden aprender del modelo chileno

El contraste con otros países es inevitable. Si bien logró una posición aceptable en el ranking regional, los desafíos estructurales persisten: inflación alta, creciente desigualdad y niveles de pobreza que no ceden pese a múltiples reformas.
La experiencia chilena demuestra que la prosperidad no depende exclusivamente de los recursos naturales ni del tamaño de la economía. Lo que marca la diferencia son las políticas que promueven igualdad de oportunidades, inversión social y estabilidad a largo plazo.
Mientras Europa domina los primeros lugares del índice y África subsahariana permanece rezagada, América Latina enfrenta una disyuntiva: seguir atrapada en ciclos de crisis o aprender de quienes están logrando construir una prosperidad más equitativa y duradera.