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Ciencia

El programa de lanzamientos del Pentágono para 2026 cambia a causa del último problema del Vulcan Centaur

Había más de doce misiones de la Fuerza Espacial de EE.UU. ya planificadas, pero ahora tal vez deban demorarse durante meses.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Este mes, un cohete Vulcan Centaur de United Launch Alliance (ULA) lanzó con éxito a la órbita dos satélites de la seguridad nacional, pero hubo una anomalía que hizo que uno de los propulsores emitiera una pluma de desechos que no se esperaba y ahora, la Fuerza Espacial de EE.UU. tuvo que pausar todos los lanzamientos militares con ese cohete.

La investigación podría llevar meses, según expresó el miércoles el coronel Eric Zarybnisky, ejecutivo de adquisición de cartera para el acceso al espacio, ante reporteros de Aviation Week. Fue durante el Simposio de Guerra Aérea de la Asociación de Fuerzas Aéreas y del Espacio. Por este inconveniente, más de una decena de misiones planificadas para este año tal vez deban demorarse.

“Hasta que se resuelva la anomalía no lanzaremos misiones al espacio con el Vulcan”, informaron desde el medio. Zarybnisky además dijo que el éxito de la misión es la “prioridad número uno”.

¿Qué fue lo que salió mal?

El Vulcan Centaur se lanzó desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral de Florida, antes del amanecer del 12 de febrero. Llevó un par de satélites de vigilancia espacial pertenecientes al Programa de Reconocimiento de la Situación del Espacio Geosincrónico de la Fuerza Espacial.

A poco de iniciar el vuelo los funcionarios observaron que de uno de los propulsores sólidos del cohete salía una pluma de humo y residuo que no era de esperar. Aunque el Vulcan logró de todos modos su objetivo de poner en órbita estos satélites, el problema tiene que analizarse.

Se trató del cuarto vuelo del cohete, pero no fue la primera vez que se observó esta anomalía porque en octubre de 2024, el segundo lanzamiento, hubo un desperfecto en que el aislante no protegió una de las boquillas del propulsor ante los gases de escape, por lo que cayó y produjo una nube de residuos.

Las Fuerzas Espaciales trabajaron durante meses para resolver el problema y reanudar el programa de lanzamientos y es posible que esta anomalía reciente se deba al mismo problema.

ULA, con demoras

La próxima misión del Vulcan sería en marzo, cuando llevará el décimo y último satélite GPS 3 a la órbita terrestre media. Pero ahora parece que el Vulcan ya no tendrá la confianza que necesita para las misiones militares.

En mayo debe lanzar el primero de tres satélites geoestacionarios infrarrojos para las Fuerzas Espaciales. Son orbitadores que mejoran la capacidad de advertencia de misiles para EE.UU. y sus aliados. Todo dependerá de cuánto tiempo se requiera para resolver el problema del propulsor del Vulcan, tanto para esta misión como para los vuelos subsiguientes.

Para evitar demoras en cascada la Fuerza Espacial podría transferir las próximas misiones del Vulcan al cohete Falcon 9 de SpaceX, y no sería la primera vez ya que eso se hizo en los últimos tres lanzamientos de satélites GPS 3 para minimizar el impacto de las demoras con el Vulcan.

El miércoles Zarybnisky dijo que no había cambiado de proveedor de lanzamiento para la misión GPS 3 de marzo, pero añadió que considera varias alternativas para que el satélite esté en órbita lo antes posible, según informó Aviation Week.

ULA planea aumentar la cantidad de lanzamientos en 2026, de 18 a 22. Más de la mitad de esas misiones serían para las Fuerzas Espaciales, pero si la compañía no logra resolver los problemas técnicos de su cohete, podría perder esas oportunidades. Los reiterados problemas ya tensan la relación de ULA con las Fuerzas Espaciales, y contribuyen a que SpaceX se asegure una posición como proveedor más confiable.

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