La ciencia desarrolla todo tipo de potenciales nuevos tratamientos para los casos más difíciles de cáncer, y algunos harán que agradezcamos la existencia del herpes y otros virus. Los datos del ensayo clínico que se dieron a conocer hoy muestran que una versión modificada del virus herpes simplex 1 (HSV-1) podría mantener a raya al cáncer de piel avanzado.
Los investigadores de la Universidad de California del sur, entre otros, llevaron a cabo el ensayo en Fase I/II de personas con melanoma avanzado resistente a tratamiento. Casi un tercio de los pacientes que recibieron el virus modificado en combinación con inmunoterapia presentaron reducción significativa de sus tumores, y en otros el cáncer mostró total remisión. Ya se está trabajando en un ensayo más grande y definitorio de la terapia experimental que se conoce como RP1, y la FDA decidirá este mes si lo aprueba.
Los científicos han sentido intriga sobre la promesa de virus oncolíticos – es decir, de lucha contra el cáncer – durante un siglo, según Gino In, autor del trabajo y oncólogo médico de la Facultad Keck de Medicina de la USC. Sin embargo, es recién en estos tiempos que su potencial comenzó a verse como un objetivo posible.
“Casi todos los avances son de las últimas décadas, gracias a que se progresó en tecnologías de edición de genes que permitieron que se pudieran diseñar virus específicos que son más efectivos y seguros”, le dijo In a Gizmodo.
El HSV-1, causa primaria de las llagas o aftas, surgió como candidato particularmente prometedor para el tratamiento del cáncer. El HSV-1 es un virus relativamente grande, lo que significa que a los científicos no se les hace demasiado difícil reemplazar o agregar nuevos genes. Y aunque utiliza nuestras células para replicarse como lo hace cualquier otro virus, no inserta su ADN directamente en el genoma de la célula, lo que elimina el riesgo de determinadas mutaciones (consideración importante para que sea seguro). Una infección común por HSV-1 tampoco resulta riesgosa para la vida, y puede tratarse con medicación antiviral si fuera necesario, lo cual limita además el potencial riesgo.
Esas propiedades permitieron que los científicos crearan cepas del virus que selectivamente apunten a las células del cáncer. En 2015 se aprobó en EE.UU. la primera terapia contra el cáncer basada en herpes para algunos casos de melanoma metastásico, pero los investigadores como In sienten especial entusiasmo por la nueva generación de este tipo de tratamientos.
Un virus que pelea por ti
El RP1 es producto de la compañía de biotecnología Replimune, uno de los varios virus contra el cáncer que esa compañía está desarrollando. En comparación con el virus HSV-1 común, el RP1 se encuentra debilitado, lo que significa que no debería causar infecciones graves. También se lo modificó no solo para que apunte a las células del cáncer sino también para aumentar la capacidad natural del sistema inmune contra los tumores.
“Estos cambios hacen que el RP1 sea más seguro y efectivo contra las células del cáncer, en comparación con el HSV-1 natural”, explicó In. Si bien el RP1 podría ser un tratamiento viable por sí solo, Replimune también está probando si podría ser más efectivo al combinarlo con otras inmunoterapias existentes.
Este último estudio fue con 140 pacientes del ensayo IGNYTE de la compañía con el RP1, y se llevó a cabo en varios lugares, incluyendo la USC. Los participantes tenían melanoma avanzado que no respondía al tratamiento de inmunoterapia. Recibieron RP1 y nivolumab, droga de inmunoterapia que se usa para el melanoma, cada dos semanas durante hasta cuatro meses. Si los pacientes respondían al tratamiento inicial, seguían con nivolumab solo durante hasta dos años.
Para el final del estudio, en un tercio de los pacientes los tumores habían disminuido en tamaño en al menos 30%, y en casi uno de cada seis los tumores habían desaparecido por completo. Lo importante es que la reducción se vio en tumores en los que se inyectó RP1 directamente, pero también en tumores que no se habían inyectado en el resto del cuerpo, lo que indica que el potencial para reforzar el sistema inmunológico funcionó como lo esperaban. La terapia de combinación también demostró ser segura ya que la mayoría de los pacientes sólo tuvo efectos adversos menores como fatiga o síntomas parecidos a los de la gripe común.
Los hallazgos se presentaron este año en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica y se publicaron el martes en el Journal of Clinical Oncology.
“Este estudio brinda un nuevo camino para pacientes con melanoma refractario a la inmunoterapia, y es algo muy importante ya que casi la mitad de los pacientes con melanoma no se benefician con la inmunoterapia, de modo que es un nuevo tipo de tratamiento que se tolera bien y al mismo tiempo es efectivo”, dijo In.
Los primeros ensayos buscan principalmente confirmar la dosis óptima y la seguridad de un tratamiento experimental, sin evaluar la efectividad. Pero con los resultados generales en estos casos que no respondían al tratamiento anterior, hay razones para ser optimistas.
El año pasado Replimune lanzó un ensayo en Fase III que probará el RP1 en combinación con nivolumab en unas 400 personas con melanoma resistente. Pero incluso antes de que termine ese ensayo, el RP1 podría estar disponible al público. En enero la FDA acordó considerar la terapia combinada ara su aprobación acelerada, proceso que permite que un tratamiento nuevo tenga aprobación tentativa con menor evidencia directa de su efectividad (hacen falta más datos del ensayo para la aprobación plena). La decisión de la FDA en cuanto al RP1 debería darse a conocer el 22 de julio.
In y el equipo de la USC seguirán estudiando sus datos para entender mejor cómo funciona el RP1. Sin embargo, esperan que el RP1 se convierta en una nueva opción para los casos de melanoma resistente. In señala que el RP1 se está estudiando y probando para otros tipos de cáncer. Si todo sigue bien, las terapias basadas en virus como el RP1 podrían convertirse en la próxima frontera en el tratamiento del cáncer.