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Ciencia

El retrato oculto que podría ser la Mona Lisa desnuda de Leonardo da Vinci deja sin palabras al mundo por su belleza

Un dibujo oculto durante siglos podría cambiar lo que creíamos saber sobre la Mona Lisa. Algunos expertos aseguran que este retrato desnudo no sería obra de un discípulo, sino del propio Leonardo.
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Pocas obras han fascinado tanto como la Mona Lisa. Su sonrisa, su historia, su autor. Sin embargo, en los archivos del arte renacentista existe un boceto que amenaza con reescribir parte de esa historia: una figura femenina desnuda, conocida como Mona Vanna. Durante más de un siglo fue considerada una simple copia hecha por un alumno. Hoy, nuevos estudios sugieren algo más inquietante: podría haber sido trazada por el mismísimo Leonardo da Vinci.

El enigma que rodea a la mujer más famosa del arte

La historia de la Gioconda siempre ha estado envuelta en misterio. Se cree que fue un encargo de Francesco del Giocondo, un comerciante florentino, para retratar a su esposa, Lisa Gherardini. De ahí su nombre: Mona (señora, en italiano antiguo) y Lisa.

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© Gorodenkoff – shutterstock

Pero esta versión nunca ha sido definitiva. Desde hace siglos, investigadores y curiosos proponen otras identidades: una amante de los Médici, una noble italiana, una vecina del artista, o incluso un joven disfrazado. Leonardo, fiel a su estilo, nunca aclaró nada. Corrigió su obra durante años, se la llevó consigo a Francia y murió sin entregarla jamás.

Cuando falleció en 1519, la pintura pasó a manos de su discípulo Gian Giacomo Caprotti, conocido como Salai, quien la vendió al rey Francisco I de Francia. Desde entonces, el cuadro sobrevivió guerras, robos y mudanzas, hasta quedar protegido en el Museo del Louvre, donde sigue despertando más preguntas que certezas.

Un hallazgo que reabre el debate

A unos 40 kilómetros de París, en el Museo Condé de Chantilly, se conserva una colección renacentista con una pieza particularmente intrigante: la Mona Vanna. Se trata de un dibujo al carboncillo que muestra a una mujer con una postura casi idéntica a la de la Mona Lisa… pero sin ropa.

El boceto fue incorporado a la colección en 1862 y, al principio, se creyó que había sido realizado por Leonardo. Poco después, los expertos rectificaron: probablemente era obra de su taller. Durante más de un siglo se asumió que algún discípulo había usado el retrato original como inspiración para practicar anatomía o estudiar la composición del cuerpo humano.

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© Youtube – CNN

Sin embargo, algo no encajaba. La delicadeza del rostro, la precisión en las manos, la profundidad de la mirada… no parecían de un aprendiz. Por eso, en 2017, el museo inició un estudio exhaustivo con tecnología moderna: escáneres infrarrojos, análisis de pigmentos y comparaciones con obras verificadas del maestro.

Lo que revelan los nuevos estudios

Tras meses de investigación, los resultados sorprendieron incluso a los más escépticos. Según Mathieu Deldicque, conservador del museo, la calidad del trazo es tan alta que resulta “imposible atribuirla a un simple alumno”. El análisis reveló correcciones y líneas preparatorias similares a las del propio Leonardo, detalles que coinciden con su estilo obsesivo por la proporción y la anatomía. Además, los investigadores encontraron similitudes geométricas entre la Mona Vanna y la Gioconda, lo que sugiere que ambas fueron concebidas con un mismo esquema de composición.

Esto ha llevado a algunos especialistas a una conclusión audaz: Leonardo pudo haber estado trabajando en paralelo en una versión más atrevida, explorando la sensualidad y la forma humana con la misma fascinación que aplicó a sus estudios científicos. Si eso fuera cierto, la Mona Vanna no sería solo un experimento, sino una pieza perdida del propio maestro.

¿Una obra maestra escondida?

La posibilidad de que Leonardo haya pintado —o al menos comenzado— un retrato desnudo de la Mona Lisa abre un nuevo capítulo en la historia del arte. Más allá del morbo, el hallazgo desafía la visión que tenemos del genio toscano. ¿Era simplemente un ejercicio artístico, o una obra con intención simbólica?

El misterio continúa. Lo que sí es seguro es que, cinco siglos después, Leonardo da Vinci sigue jugando con nuestra curiosidad. Cada trazo suyo parece contener un enigma, y cada descubrimiento, una nueva sonrisa que no logramos descifrar.

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