El Shijian-19, el primer satélite reutilizable de China, aterrizó en el sitio de aterrizaje Dongfeng cerca del Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan en el desierto de Gobi. La Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) informó que el satélite transportó cargas útiles recuperables, incluidas semillas de diversas ubicaciones, para probar la cría de plantas y microorganismos en el espacio.
CNSA destacó que la misión realizó experimentos de ciencia espacial y verificaciones de nuevas tecnologías, promoviendo la cooperación internacional en el espacio, lo que es crucial para la exploración y utilización espacial.
El emocionante objetivo de este satélite
Lanzado el 27 de septiembre a bordo de un cohete March 2D, el Shijian-19 tenía como objetivo probar tecnologías de naves espaciales reutilizables y estudiar el efecto de la radiación en los cultivos. Dadas las limitaciones de agua y tierra en China, el país busca alternativas para garantizar la seguridad alimentaria, y el espacio podría ser parte de la solución. Exponer semillas a la microgravedad podría acelerar la mutación genética de las plantas, haciéndolas más resistentes y aumentando su productividad.
La idea de cultivar en el espacio está ganando popularidad a medida que se mejora el acceso a la órbita. Recientemente, la startup estadounidense Varda Space recuperó una cápsula que había pasado ocho meses en órbita cultivando cristales de ritonavir, un medicamento para el VIH, para estudiar su cristalización en microgravedad.
A diferencia de la cápsula de Varda, el Shijian-19 está diseñado para ser reutilizable, lo que permite lanzamientos futuros. Para esta misión, la CNSA utilizó una versión a corto plazo que operó durante dos semanas, pero está desarrollando un modelo de larga duración que podrá permanecer más tiempo en órbita. Este diseño incluirá paneles solares en sus módulos de propulsión y energía, y podrá llevar entre 500 y 600 kilogramos.
El satélite forma parte de la creciente ambición espacial de China, que planea construir un hábitat en la Luna y prepararse para misiones en el espacio profundo, además de aumentar su presencia en la órbita baja de la Tierra. La investigación sobre mutaciones de cultivos en el espacio podría jugar un papel clave en el futuro de la agricultura en el país.