¿Cómo logra infiltrarse una larva de mosca en un nido de termitas? Con un trasero que parezca la cabeza de una termita, ¡por supuesto!
Un equipo internacional de investigadores que trabajan en Marruecos descubrió larvas de moscardón que no solo vivían en una colonia de termitas, sino que además gozaban de excelente salud. Esta potencial nueva especie evolucionó con notables adaptaciones para evadir a las termitas soldado de la colonia, que rápidamente desmiembran a los invasores. Sus trucos de supervivencia incluyen un trasero que parece la cabeza de una termita, tentáculos como antenas, y la capacidad de imitar el olor típico de la colonia. La estrategia claramente funciona, porque los investigadores observaron que las termitas cuidaban a los intrusos.
“Es un hallazgo. En nuestro grupo estudiamos principalmente mariposas y hormigas. Había llovido mucho y las mariposas no volaban, así que buscamos hormigas. Al levantar una piedra encontramos un montículo con termitas, y tres larvas de mosca que nunca antes habíamos visto”, dijo Roger Vila, biólogo del Instituto de Biología Evolutiva en declaraciones del Consejo Nacional Español de Investigaciones. “Tiene que ser una especie extremadamente rara porque hicimos tres expediciones más en el área y a pesar de que levantamos cientos de piedras solo encontramos dos moscas más, juntas, en otros montículos de termitas”, añadió.
Idéntico a la cabeza de ellas
Como se detalla en el trabajo que publicaron el lunes en Current Biology, los investigadores identificaron lo que llamaron “máscara de termita” en el extremo trasero de las larvas de moscardón: un apéndice con forma de cabeza, completo con antenas y palpas no funcionales (las palpas son apéndices ubicados cerca de la boca, con funciones de tacto y sabor), y todo exactamente del mismo tamaño que los de las termitas cosechadoras grandes. Y como si no fuera lo suficientemente impactante, los orificios de respiración de las larvas parecen ojos en la máscara de termita.
“La mayoría de las termitas viven a una profundidad de varios metros y no tienen percepción visual. Pero las termitas cosechadoras salen al anochecer para recolectar hierba, así que tienen ojos funcionales que las larvas han imitado con sus espiráculos (orificios para respirar)”, explicó Vila.
Como las termitas todavía no han inventado la luz artificial (y viendo lo fácil que es engañarlas, no parece que logren hacerlo en mucho tiempo) los miembros de una misma colonia identifican a sus compañeros utilizando sus antenas para olerse y tocarse. Pero las larvas claramente ya lo saben, porque Vila y sus colegas también identificaron varios tentáculos similares a antenas a lo largo de sus cuerpos, lo que creen que ayuda a los bebés de moscardón a comunicarse (y engañar) a más de una termita a la vez. Además han encontrado cómo imitar el olor de las termitas.
“Cuantificamos la composición química de estas larvas, y el resultado es sorprendente: no pueden distinguirse de las termitas de la colonia en la que viven. Huelen igual que ellas”, dijo Vila. “Y además, las larvas y termitas de una colonia en particular tienen leves diferencias en su perfil químico que las diferencia de las termitas de otros montículos. Este olor es clave para interactuar y beneficiarse de la vida en comunidad. Es un disfraz químico”.
Larvas aprovechadoras
¡Y sí que se benefician! Tras llevar a las larvas y la colonia de termitas al laboratorio los investigadores notaron que las larvas solían permanecer en el área de mayor tráfico del nido de termitas. Así, sus anfitrionas termitas las atendían y hasta tal vez las alimentaban también, aunque los investigadores admiten que esto último tienen que confirmarlo.
“Las larvas que estudiamos eventualmente murieron sin hacer la metamorfosis, de modo que puede haber elementos del nido y la relación simbiótica entre las moscas y las termitas que no logramos transferir al laboratorio. No conocemos su dieta, y tampoco su forma adulta”, señaló Vila.
Los investigadores notaron que también las moscas jorobadas tienen conductas de disfraz, pero con una diferencia importante: imitan a las termitas cuando las moscas ya son adultas, no cuando son larvas. “El ancestro común de los moscardones y las moscas jorobadas data de hace más de 150 millones de años, mucho más de lo que separa a los humanos de los ratones. Por eso confiamos en que hemos descubierto un nuevo caso de evolución de integración social”, afirmó Vila.
Los investigadores revelaron también que dentro de la familia de los moscardones, esta nueva mosca pertenece al género Rhyncomya. Como no conocen que haya otras moscas Rhyncomya que evidencien este estilo de vida tan particular, especulan que la especie tiene que haber evolucionado rápidamente.