Si hay un adjetivo que define a la experiencia de comprar en un Ikea es el de diferente. Aparte de tener que localizar el paquete plano de nuestro mueble en el almacén, y de salir con 13 cosas del pasillo central que no necesitabas, llegas a casa con una estantería Fjälkinge. ¿Y qué significa Fjälkinge? Pues resulta que los impronunciables nombres de Ikea no solo tienen un significado, sino que, además, siguen una lógica.

En realidad, cualquiera que sepa suficiente sueco, o sea de los países nórdicos europeos sabe cuál es esa lógica, porque los objetos de la compañía tienen nombres muy comunes por esas latitudes. Cada grupo o categoría de artículos suele compartir el origen de sus nombres. He aquí algunos ejemplos explicados por el arquitecto Cal Henderson a The Guardian.

Nombres de lugares

Lo más común es que los nombres de Ikea se tomen de lugares geográficos como pueblos, provincias, o incluso lagos. Fjälkinge, por seguir con el ejemplo de entrada, es una localidad sueca. El truco es que cada categoría de producto pertenece a un país distinto. Los sofás, las mesitas auxiliares, las estanterías, las librerías y los pomos de puerta tienen nombres de localidades suecas como Kivik, Karlstad, o Lövbacken, que es un pueblecito de tan solo 115 habitantes en el municipio de Sandviken.

Sin embargo, las camas, los armarios, o las cómodas reciben nombres de localidades de la vecina Noruega como Skogn o Fjelsse. Las alfombras tienen nombres de localidades de Dinamarca, y las mesas y sillas de comedor responden a pueblos de Finlandia.

Los accesorios de baño, por poner otro ejemplo, tienen nombres de ríos, lagos y accidentes geográficos relacionados con el agua en Escandinavia, aunque hay algunas excepciones. Las jaboneras Limmaren, por ejemplo, deben su nombre a un pequeño lago sueco. La lógica, no obstante, se mantiene.

Nombres de persona

Hay líneas de producto que en vez de nombres geográficos utilizan nombres de persona. Es el caso de algunos muebles de oficina, que tienen nombres suecos de varón (Billy o Micke), o de las cortinas y telas al corte, que responden a nombres de mujer como Merete.

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Los ejemplos siguen según avanzamos por el catálogo de la compañía. La ropa de cama recibe nombres de plantas, flores y piedras preciosas. Los accesorios de montaje suelen tener nombres de figuras geométricas o simples términos gramaticales como Funktional. ¿Por qué todos estos nombres tan diferentes? La respuesta no es por una cuestión de marketing.

La razón comúnmente aceptada es que el fundador y ex-presidente de Ikea, Ingvar Kamprad (acaba de retirarse a sus 88 años), es disléxico, y decidió adoptar estas terminologías para recordar mejor las gamas de producto. Si tenéis curiosidad por descubrir el significado de otros objetos de esta compañía, podéis recurrir a este diccionario de Ikea online, aunque a veces basta con buscar el nombre en Google para obtener resultados. [The Guardian]