El Axial Seamount es el volcán submarino más activo del noreste del Pacífico, aunque pocas personas lo conocen debido a su ubicación bajo el océano. Desde 1997, los científicos han registrado un aumento constante en su actividad sísmica, y en los últimos meses ha llegado a presentar cientos de terremotos diarios.

El vulcanólogo Bill Chadwick explicó en un podcast de Oregon Public Broadcasting que, a diferencia de los volcanes explosivos, Axial Seamount tiene una estructura de escudo formada por lava delgada. Esto significa que, en caso de erupción, no se espera un evento catastrófico, sino un derrame de magma que generará nuevo fondo marino sin provocar tsunamis ni grandes alteraciones en la superficie.
Una historia de erupciones recientes

Desde que comenzaron las investigaciones en 1997, el Axial Seamount ha registrado tres erupciones documentadas: en 1998, 2011 y 2015. Los científicos han detectado que actualmente la montaña volcánica está inflándose a un ritmo similar al que precedió a su última erupción.
Este fenómeno es causado por la acumulación de magma en el interior del volcán, que genera presión y empuja la superficie hacia arriba. Un reciente estudio publicado en Nature reveló que el Axial Seamount cuenta con múltiples reservorios de magma ubicados de manera asimétrica en la corteza terrestre. Sin embargo, los investigadores aún intentan entender por qué las erupciones recientes se han concentrado cerca de la pared este de la caldera.
Un laboratorio natural para el estudio volcánico

El Axial Seamount se encuentra en la intersección de la placa tectónica de Juan de Fuca y la placa del Pacífico, una zona donde la actividad geológica da lugar a la formación de nueva corteza oceánica.
Según Chadwick, estudiar este volcán no solo permite comprender mejor su comportamiento, sino que también ofrece información valiosa que puede aplicarse a la predicción de otros eventos volcánicos en diferentes partes del mundo.
Importancia del monitoreo continuo

A pesar de que la próxima erupción del Axial Seamount no representa una amenaza para la población, su observación es crucial para la vulcanología global. La posibilidad de anticipar con precisión la actividad de un volcán submarino permite mejorar los sistemas de alerta y prevenir riesgos asociados a volcanes más peligrosos.
Con el aumento de la actividad sísmica y la acumulación de magma en su interior, este gigante submarino sigue proporcionando una visión única sobre los procesos geológicos que moldean el planeta, reforzando la importancia de la investigación en los fondos oceánicos.