Japoneses cenando, circa 1900. Imagen: Japan And Japanese / Wikimedia Commons

Jap√≥n tiene una de las tasas de adopci√≥n m√°s altas del mundo: en 2011 se produjeron 81.000 adopciones legales. Lo que quiz√° te sorprenda saber es que el 90% de las personas adoptadas ten√≠an entre 20 y 40 a√Īos.

La gran mayor√≠a de las adopciones japonesas son de varones adultos sin hijos. La pr√°ctica¬†empez√≥ a popularizarse durante el periodo Edo (1600-1868), cuando los samur√°is que no ten√≠an un primog√©nito var√≥n ni una descendencia fuerte ‚ÄĒen otras palabras, cuando ten√≠an un hijo in√ļtil‚ÄĒ decid√≠an adoptar a un joven del mismo c√≠rculo social para otorgarle su apellido y convertirlo en cabeza de familia, jefe del negocio familiar o l√≠der de su comunidad. Para la familia era una manera de mantener una posici√≥n fija en la sociedad, y para el adoptado una forma de subir de escal√≥n social, por ejemplo abandonando el t√≠tulo de segundo hijo de su familia biol√≥gica.

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Antes de la Segunda Guerra Mundial, la adopci√≥n de adultos estaba bien vista y era com√ļn en toda la sociedad japonesa. Seg√ļn el c√≥digo civil, la riqueza de la familia pasaba por la l√≠nea masculina, y la tradici√≥n dictaba que fuera para el hijo mayor. Esta circunstancia estimul√≥ la adopci√≥n de herederos fuertes, o yŇćshi-engumi, que pudieran llevar con √©xito el nombre y el negocio de la familia.¬†La habilidad para los negocios no es hereditaria, y las empresas familiares suelen fracasar con la muerte del fundador.

Las leyes japonesas posteriores a la guerra dejaron atr√°s la primogenitura, pero en las familias empresarias sigue siendo una costumbre (entre otras cosas por la ca√≠da de la natalidad). Los jefes, incluso en multinacionales como Toyota, Suzuki y Canon, buscan hijos adoptivos fuertes para que contin√ļen con la gesti√≥n, y ofrecen compensaciones millonarias a los padres biol√≥gicos del heredero. Hoy en d√≠a las empresas de herederos adoptados superan en n√ļmero a las empresas de herederos de sangre, lo que genera una feroz competencia entre los gerentes de dichas empresas.

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En los hogares donde solo han nacido ni√Īas se combina muchas veces la adopci√≥n legal de un hombre adulto con el matrimonio concertado de una hija de la familia. El heredero es adem√°s el yerno, que abandona su apellido y se convierte en mukoyŇćshi: un marido adoptado. La pr√°ctica resulta tan rentable para algunos hombres que existen webs de citas creadas espec√≠ficamente para j√≥venes que buscan convertirse en mukoyŇćshi.

La adopci√≥n de adultos contin√ļa siendo com√ļn hoy en Jap√≥n gracias a la fuera tradici√≥n, pero la opini√≥n generalizada ya no es la misma. A menudo es vista como una opci√≥n oportunista. [The Economist, Wikipedia]