Encuentran los restos fósiles de un ave prehistórica tan grande que el avestruz parece un canario a su lado

Imagen: Andrey Atuchin

En una cueva de Crimea, un grupo de paleontólogos ha descubierto los huesos de algunas de las aves más gigantescas que jamás hayan caminado sobre la Tierra, y que habrían habitado el planeta junto a los primeros humanos europeos.

Como explican los investigadores en un trabajo que ha visto la luz esta semana, las aves datan de entre 1,5 y 2 millones de años y pertenecen a la especie Pachystruthio dmanisensis. A juzgar por el potente hueso del muslo, los investigadores estimaron que tendría al menos 3.5 metros de altura, y que pesaron hasta 450 kilos. Dicho de otra forma, esto lo convierte en una de las aves más grandes que jamás haya existido. Según Nikita Zelenov, autora principal del estudio que describe el descubrimiento:

Este formidable peso es casi el doble de la moa, tres veces el ave viva más grande, el avestruz común, y casi tanto como un oso polar adulto. Cuando sentí por primera vez el peso del ave cuyo muslo tenía en la mano, pensé que debía ser un fósil de ave de elefante malgache porque no se han reportado aves de este tamaño en Europa. Sin embargo, la estructura del hueso inesperadamente contó una historia diferente.

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Al parecer, el equipo descubrió que el fémur de la nueva ave era más largo y más delgado que el de las aves elefante. Con una forma más cercana al avestruz moderno (no en tamaño), lo que sugería que era un ave increíblemente veloz. Su rapidez probablemente también fue clave para su supervivencia: los huesos se encontraron junto a muchos depredadores del Pleistoceno, como guepardos gigantes, hienas y gatos dientes de sable.

Sin embargo, y aunque todo en el ave resultaba espectacular, lo más intrigante era dónde se encontró. Anteriormente, los gigantescos huesos de ave solo se habían encontrado en el hemisferio sur: el moa en Nueva Zelanda, el ave elefante en Madagascar y los dromornítidos de Australia. Encontrar estos fósiles en Crimea indica que las aves gigantes y prehistóricas estaban más extendidas de lo que pensábamos.

De hecho, la idea se respalda con el hallazgo en el pasado de huesos de la misma especie en Dmansi, Georgia, aunque su importancia había pasado desapercibida y no había sido investigada. Esos huesos parecen ser más viejos, lo que sugiere que las aves se abrieron paso en la región de Crimea a través del Cáucaso meridional y Turquía, y habría compartido el área con los primeros ancestros humanos europeos, quienes pudieron haberlos cazado para buscar carne, huesos y plumas. [ScienceAlert]

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Miguel Jorge

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