Los investigadores de campo llaman a estas especies “Lazarus taxa” porque se suponen extinguidas, pero de repente parecen resucitar. Los científicos han encontrado una especie más en esta categoría: un marsupial que se creía extinguido hace más de 6.000 años.
Los investigadores del Museo Australiano y la Universidad de Papua descubrieron a este elusivo marsupial – zarigüeya pigmea de dedos largos (Dactylonax kambuayai) – en las remotas selvas tropicales de la península Volgelkop de Indonesia, en la isla de Nueva Guinea. El mamífero arbóreo del tamaño de una pinta estaba acompañado por un género todavía no conocido de marsupiales planeadores.
“Ya es interesante describir a una especie nueva. Pero identificar a todo un género nuevo es algo increíble”, escribieron los investigadores en The Conversation.
Los mayores de los clanes Tambrauw y Maybrat de la isla que conocen desde siempre a estas criaturas, ayudaron al equipo a identificar y nombrar al nuevo género: Tous, nombre local para estos planeadores de la selva. Cada uno de estos planeadores, que alcanzan grandes alturas al volar, incluye a un miembro de la especie recién designada (Tous ayamaruensis). Se trata de desprendimientos evolutivos de una rama del árbol de familia de las zarigüeyas que, al igual que la zarigüeya pigmea de dedos largos, se creían extintos. Por eso, no son exactamente “Lazarus taxa”, pero están cerca de serlo.
“Volgelkop es un antiguo pedazo del continente australiano que se incorporó a la isla de Nueva Guinea”, explicó en un comunicado de prensa el paleontólogo Tim Flannery, coautor de este estudio y Visitante Distinguido como Miembro del Museo Australiano. “Sus selvas podrían albergar todavía más reliquias ocultas de una Australia antigua”.
De extintos a existentes
Flannery, que hizo su doctorado siguiendo la evolución prehistórica de los canguros, debió recurrir a un registro de fragmentos fósiles para confirmar lo que las pocas fotografías y escasos especímenes conseguidos de esta especie parecían mostrar. Al menos dos de los especímenes de la zarigüeya pigmea de dedos largos se encontraban desde hacía décadas en frascos con líquido en la Universidad de Papua Nueva Guinea, pero estaban mal identificados.
La zarigüeya pigmea de dedos largos, D. kambuayai, es la más pequeña de las zarigüeyas de esta familia con cuerpos rayados. Tal como lo sugiere su nombre, tienen en cada mano un dígito notablemente largo, dos veces el tamaño del siguiente dedo largo. Se cree que esos dígitos largos le ayudan a encontrar larvas de insectos que se meten en las ramas y troncos, como sucede con algunas especies de lémures.
Los científicos ya habían identificado al último ejemplar de D. kambuayai, ubicándolo en un sitio cercano de excavaciones que databa de poco después de la oscilación Misox, evento global de rápido enfriamiento (aunque no fue una Era de Hielo) que fue causado por el derretimiento masivo de glaciares hace unos 8.200 años. Los paleontólogos ya habían encontrado fragmentos de mandíbulas de zarigüeya pigmea de dedos largos en la Cueva Kria, y calcularon que tenían una antigüedad de entre 7.500 y 6.000 años. Los científicos nunca habían encontrado a esta criatura con vida, y por eso lógicamente supusieron que se había extinguido.
El equipo publicó sus hallazgos sobre la D. kambuayai, en Records of the Australian Museum el viernes.
No se extinguió, al menos no todavía
En cuanto al planeador de cola anillada y sus primos Tous, los investigadores recurrieron a los registros dentales. Flannery y sus colaboradores analizaron los dientes fosilizados de zarigüeya hallados en la región y material más nuevo parcialmente fosilizado de otra parte de la cadena de islas de Papúa Nueva Guinea. Compararon la evidencia con fotografías de lo que demostraría luego ser el nuevo género de planeadores que el equipo identificó.
La criatura pesa unos 300 gramos, y su aspecto es el de una cruza entre ardilla y camaleón. Se sospecha que se alimenta de savia y algunas hojas.
“El conocimiento tradicional sostiene que los Tous habitan los huecos de los árboles en los árboles más altos de la selva”, escribieron Flannery y sus coautores en The Conversation. “Y al igual que el planeador más grande de Australia, la tala de bosques lo pone en riesgo”.
Según el Museo Australiano, Global Wildlife Fund ahora trabaja con comunidades locales para proteger los bosques de la península Vogelkop, lugar que podría ser el último hábitat que les queda a estas especies de zarigüeya, una redescubierta y la otra, recién identificada y descripta.
“Trabajamos con mucha cautela, en colaboración con los Mayores Tambrauw, sin cuya cooperación no habría sido posible la identificación”, dijo Rika Korain, una mujer Maybrat y coautora de esta investigación, hablando en representación del museo. “Una conexión esencial para el trabajo continuo”.