Foto: AP

A instancias de su junta directiva, que al parecer no quiere invertir en infraestructura ferroviaria de miles de millones sin explorar otras opciones, los principales funcionarios de transporte del estado de Virginia fueron a California a probar el tĂșnel de automĂłviles de The Boring Company.

SegĂșn Virginia Mercury, la Junta de Transporte de la Commonwealth ha estado debatiendo sobre posibles mejoras en la infraestructura ferroviaria del estado, incluyendo un puente de 1300 millones de dĂłlares entre Virginia y Washington DC. A la vez, se preguntaron: ÂżserĂĄn inĂștiles esas mejoras si el sistema de tĂșneles de Musk se convierte en el prĂłximo gran avance?

Y esto es lo que determinaron cuando visitaron California:

“Es un automĂłvil en un tĂșnel muy pequeño”, dijo el miĂ©rcoles Michael McLaughlin, jefe de transporte ferroviario de Virginia, a los miembros del subcomitĂ© de transporte pĂșblico de la Junta de Transporte de la Commonwealth.

Es un automĂłvil en un tĂșnel muy pequeño es una descripciĂłn precisa del tĂșnel de Elon Musk y tambiĂ©n uno de los golpes mĂĄs humillantes que ha recibido The Boring Company hasta la fecha.

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Al igual que este:

“Si algĂșn dĂ­a decidimos que es factible, obviamente volveremos a debatirlo”.

Pero espera, hay mĂĄs:

“Creo que hay mucho show en todo esto”, dijo Scott Kasprowicz, miembro de la Junta de Transporte de la Commonwealth que realizĂł el viaje con McLaughlin y la jefa de transporte pĂșblico Jennifer Mitchell.

“No digo que no tengan un plan serio en mente, pero no considero que los pasos que han tomado hasta la fecha sean sustanciales. Han comprado una mĂĄquina perforadora usada. Han perforado el vecindario donde desarrollaron el producto SpaceX, han cogido un Model 3, le han puesto ruedas de rieles y lo estĂĄn moviendo a travĂ©s del tĂșnel a 100 kilĂłmetros por hora.

“Nada de eso, creo, es realmente significativo desde el punto de vista del avance”.

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Estos funcionarios no estĂĄn haciendo nada que no sea informar a la junta de la manera mĂĄs templada posible lo que The Boring Company ha construido. Y recitar datos bĂĄsicos sobre el tĂșnel hace que suene, en muchos aspectos, peor que sus alternativas. Es como si toda la teorĂ­a de The Boring Company se basara en eliminar las partes realmente caras y costosas de los principales proyectos de obras pĂșblicas, como las revisiones ambientales y los costes laborales.

Después de que Los Ángeles y Chicago e incluso la Autoridad Portuaria de Nueva York / Nueva Jersey parecieran, como mínimo, coquetear con The Boring Company, es refrescante escuchar que alguien habla de esta måquina de humo con al menos un poco de escepticismo saludable.