La frontera entre Tailandia y Camboya se ha convertido en un nuevo foco de alarma internacional. Tras tres días de intensos combates, al menos 30 personas han muerto —entre ellos varios civiles— y miles han huido de sus hogares en las zonas afectadas por la ofensiva. La escalada bélica, centrada en territorios fronterizos en disputa, ha empujado a Camboya a solicitar públicamente un alto el fuego inmediato e incondicional ante la ONU.
El conflicto se intensifica y arrastra a la población civil

La situación, que comenzó con la explosión de una mina terrestre que hirió a cinco soldados tailandeses, ha derivado en enfrentamientos con armamento pesado, como artillería y lanzacohetes. Según fuentes oficiales tailandesas, fuerzas camboyanas habrían usado sistemas BM-21 de fabricación rusa, a lo que Bangkok respondió con “fuego de apoyo apropiado”.
El resultado: 13 civiles y 6 soldados tailandeses muertos, junto a 29 soldados y 30 civiles heridos, según las cifras del viernes. En Camboya, las autoridades reportaron la muerte de 7 civiles y 5 soldados adicionales en los dos días siguientes.
Las imágenes desde Camboya muestran a aldeanos refugiados en escuelas y a comunidades desplazadas recibiendo ayuda humanitaria improvisada. El Ministerio de Educación de ese país ha cerrado todas las escuelas de la provincia de Oddar Meanchey, tras el impacto de cohetes tailandeses en un recinto escolar, aunque no se reportaron heridos.
Acusaciones cruzadas en la ONU

Mientras las hostilidades continúan sobre el terreno, las acusaciones cruzadas entre ambos gobiernos han llegado al plano diplomático. Durante una reunión de emergencia a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador camboyano Chhea Keo defendió que su país no tiene ni la capacidad ni la intención de iniciar una agresión: “¿Cómo un país sin fuerza aérea puede atacar a otro con un Ejército tres veces mayor?”, se preguntó.
Por su parte, el embajador tailandés abandonó la reunión sin declaraciones, pero el primer ministro en funciones de Tailandia, Phumtham Wechayachai, acusó a Camboya de posibles crímenes de guerra por atacar hospitales y causar muertes civiles. Añadió que Tailandia ha mostrado “la máxima moderación” pese a lo que calificó como provocaciones por parte del país vecino.
Temor a una crisis humanitaria prolongada
Las autoridades camboyanas han denunciado la utilización de artillería pesada por parte de Tailandia, mientras que el Ejército tailandés acusa a Camboya de usar “escudos humanos” al emplazar armas cerca de zonas residenciales. La creciente tensión y la falta de canales diplomáticos eficaces hacen temer que esta crisis, lejos de contenerse, pueda evolucionar hacia un conflicto de mayor escala.
La frontera de 800 kilómetros que comparten ambos países lleva décadas en disputa. El último gran enfrentamiento data de 2011 y dejó una veintena de muertos. Esta vez, sin embargo, la intensidad de los combates y el impacto sobre la población civil han encendido todas las alarmas.
Con la comunidad internacional presionando para frenar la violencia, la pregunta es si Tailandia y Camboya lograrán volver a la mesa de diálogo antes de que el número de víctimas siga creciendo.
[Fuente: Euro News]