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Este triángulo amoroso en la naturaleza demuestra lo sorprendente que puede ser la relación entre tres especies diferentes, aunque debemos admitir que puede ser un poco tóxica

Son tres en la relación, y no se llevan nada bien pero sobreviven juntos

En la naturaleza hay adaptaciones que son fascinantes y a veces hacen que ciertos organismos vivan en situaciones bastante extrañas.

La relación entre los escarabajos de corteza, los abetos y un tipo de hongo es un ejemplo de eso. Según un nuevo estudio publicado en  Proceedings of the National Academy of Sciences, el escarabajo de corteza se protege de las infecciones por hongos chupando los compuestos antibióticos del árbol. Pero el hongo logra mantener a raya a los escarabajos al infectar y matar a parte de su población.

Al analizar las formas en que cada organismo se fue adaptando a sus vecinos, la ciencia puede crear tratamientos orgánicos contra los parásitos, dicen los investigadores.

No son amigos

Los escarabajos de la corteza del abeto (Ips typographus) son una plaga común que perfora la corteza del árbol y consume sus nutrientes. Aunque estos escarabajos pocas veces podrían llegar a ser tan agresivos como para matar al árbol, su presencia sí pone en riesgo a los ejemplares debilitados por desastres naturales o causados por los humanos. Además, “poco se puede hacer para controlarlos una vez que ya han atacado el árbol”, según informa el Programa Integrado de Control de Plagas de California.

Y luego, está el hongo Beauveria bassiana. No es amigo ni del árbol ni del escarabajo, sino que es un patógeno que puede infectar a ambos. Los investigadores que llevaron a cabo el nuevo estudio se preguntaban si los escarabajos podrían estar aprovechando los ricos recursos de defensa del árbol para protegerse del hongo.

Para descubrirlo, el equipo hizo análisis químicos detallados de los químicos antibióticos que producen los abetos para luchar contra las infecciones por hongos. Su investigación mostró que los escarabajos usaban estos compuestos para su propia defensa. Y lo sorprendente es que esto involucraba un proceso sofisticado en el que los insectos convertían estas sustancias en otras más tóxicas y con mayor capacidad de protección contra el hongo.

Un trío inusual

Saltamontes
Saltamontes infectados por el hongo © Agricultural Research Service / U.S. Department of Agriculture

“No esperábamos que los escarabajos pudieran convertir las defensas del abeto en derivados más tóxicos de manera tan puntual”, declaró Ruo Sun, autora principal del trabajo y bioquímica del Instituto Max Planck de Ecología Química de Alemania.

Además, los investigadores hallaron que los hongos a su vez podían adaptarse a las nuevas defensas de los escarabajos. En general, las defensas químicas del árbol pasaban por “múltiples transformaciones y retransformaciones a lo largo de la cadena alimentaria, con consecuencias de gran alcance para la carrera evolutiva en la pelea de huéspedes, plagas y patógenos”, indicaron los del equipo.

Es poco probable que un organismo de los que participan de este sistema sepa que está manteniendo a raya a los otros, aunque por cierto, se trata de una solución derivada naturalmente para controlar plagas, según el trabajo. Los científicos podrían inspirarse en el hongo para crear pesticidas más efectivos. Hay cepas de hongos que “naturalmente infectaron y exterminaron a los escarabajos”, dijo Sun. Así, la identificación de esas cepas se convirtió en el objetivo central de su investigación.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.

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