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Ciencia

Estudio sugiere que Ozempic podría ser menos efectivo para los que comen por su estado emocional

Investigaron por qué hay personas que no responden tan bien a las drogas GLP-1, y hallaron que las razones por las que comen más podrían influir.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los agonistas del GLP-1 que se conocen como “drogas maravilla”, por ejemplo, Ozempic o Wegovy, ayudan a las personas a reducir los niveles de glucosa en sangre y a bajar de peso, entre otras cosas. En algunos pacientes los resultados son significativos, pero no en todos. Un nuevo estudio indica que la motivación por la que esas personas comen de más podría tener que ver.

Para investigar por qué hay personas que no se benefician tanto como otras con los agonistas de GLP-1 los investigadores observaron a 92 participantes con diabetes tipo 2 en Japón durante el primer año de su tratamiento con drogas GLP-1. Los resultados, publicados en Frontiera in Clinical Diabetes and Healthcare, sugieren que quieres comen de más debido a razones externas – como el aspecto o el aroma de la comida – tenían mayores probabilidades de responder bien a las drogas en comparación con quienes comen de más por motivos emocionales.

¿Quién se beneficia más con las drogas GLP-1?

“La evaluación pre-tratamiento de los patrones de conducta al comer podría ayudar a predecir quién obtendrá más beneficios de la terapia agonista del receptor GLP-1”, dijo Daisuke Yabe en declaraciones, como autor principal del trabajo y profesor de diabetes, endocrinología y nutrición en la Universidad de Kyoto. “Los agonistas de GLP-1 son efectivos para quienes aumentan de peso o tienen mayores niveles de glucosa en sangre cuando comen de más debido a estímulos externos. Pero la efectividad es menor si la causa principal es emocional”.

El equipo reveló esto al recoger datos sobre el peso y composición del cuerpo de los participantes, su dieta, e información como niveles de glucosa y colesterol y su relación con la comida al iniciar el tratamiento, a los tres meses de iniciarlo, y al año. Se centraron en quienes comen por motivos emocionales (en respuesta a emociones negativas), a quienes comen por estímulos externos (por el aspecto atractivo de la comida) y por restricción (por controlar la dieta para bajar de peso). Aunque podría parecer contradictorio, el comer con excesiva restricción en realidad puede dar como resultado un desorden en las comidas, según los investigadores.

A lo largo de ese año los participantes perdieron peso, redujeron sus niveles de colesterol y el porcentaje de grasa corporal, sin cambiar la masa muscular. Aunque los niveles de glucosa disminuyeron, la mejora no era estadísticamente significativa. Pero había variaciones que dependían de la conducta al comer. A los tres meses de iniciado el tratamiento los participantes informaran comer con mayor restricción, y no tanto por emociones o estímulos externos. Pero al finalizar el año, los participantes habían vuelto a sus hábitos originales de restricción dietaria o comer por emociones.

“Una de las posibles explicaciones es que comer por emociones suele verse influenciado más por factores psicológicos que la terapia agonista de GLP-1 no resuelve directamente”, dijo Takehiro Kato, segundo autor del artículo e investigador de la Universidad Gifu. “Las personas con tendencia a comer mayormente por su estado emocional podrían requerir un apoyo adicional, psicológico o conductual”.

Comer por estímulos externos disminuyó a lo largo del año de tratamiento

Los participantes informaron que comían menos por estímulos externos a lo largo del año, y quienes habían afirmado un alto nivel de influencia de los estímulos externos al iniciar el tratamiento fueron los más beneficiados en cuanto a pérdida de peso y reducción de niveles de glucosa en sangre. Pero por otra parte, el equipo no identificó relación entre los puntajes de los que comían por restricción o emoción, entre el inicio y los beneficios de la droga al cumplirse los 12 meses de tratamiento.

“Si bien nuestro estudio sugiere una potencial relación entre la conducta de comer por estímulo exterior y la respuesta al tratamiento con agonistas de GLP-1, los hallazgos son preliminares”, explicó Yabe. Además, el estudio de este equipo fue observacional y dependía de la información ofrecida por los participantes, por lo que los investigadores indican que la asociación es potencial, y no causal.

“Se requiere más evidencia antes de que se pueda implementar en la práctica clínica. Si hay ensayos futuros a mayor escala o randomizados y controlados, que validen esta relación, incorporar simples evaluaciones conductuales podría´ser un componente valioso para optimizar la estrategia del tratamiento”, concluyó Yabe.

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