Los meteorólogos siguen con atención lo que ocurre en el océano Pacífico. Allí se está formando un nuevo episodio de El Niño, uno de los fenómenos climáticos más influyentes del planeta. Aunque aún es pronto para saber su intensidad real, los expertos advierten que los próximos meses serán clave. Si este evento se fortalece más de lo esperado, el mundo podría enfrentar un año marcado por extremos climáticos y temperaturas globales históricas.
Un fenómeno que aún está en formación
Las señales iniciales ya están presentes: las aguas del Pacífico ecuatorial comienzan a calentarse y los patrones atmosféricos empiezan a mostrar cambios característicos de El Niño. Este fenómeno forma parte del sistema climático conocido como ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), que altera los patrones de lluvia, temperatura y tormentas en gran parte del planeta.
Sin embargo, los meteorólogos advierten que todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas. Las predicciones realizadas durante la primavera del hemisferio norte suelen ser menos confiables. Este período es conocido entre los científicos como la “barrera de previsibilidad primaveral”, un momento del año en el que los modelos climáticos tienen más dificultades para anticipar cómo evolucionará ENSO.
Por esa razón, los especialistas recomiendan prudencia al interpretar los pronósticos actuales. Aunque algunos modelos sugieren que el evento podría fortalecerse, la verdadera intensidad del fenómeno se definirá en los próximos meses, cuando los datos del océano y la atmósfera sean más claros.
El Niño forming by May, potentially becoming strong by August — new ECMWF seasonal modeling.
By the numbers:
• 22% chance of a super El Niño by August
• 80% chance of a strong event
• 98% chance of a moderate eventThat's according to data from 50 ensemble members. pic.twitter.com/LDOogrRcEC
— Ben Noll (@BenNollWeather) March 6, 2026
Por qué los científicos piden cautela con los pronósticos
El sistema ENSO es extremadamente complejo. Pequeños cambios en la temperatura del océano, en los vientos o en la presión atmosférica pueden alterar su evolución. Por eso, durante esta etapa temprana los modelos climáticos suelen presentar un mayor margen de error.
Los meteorólogos insisten en que no se debe interpretar cada predicción preliminar como un resultado definitivo. En primavera, las simulaciones pueden cambiar con rapidez a medida que se incorporan nuevos datos del Pacífico.
Esto significa que, aunque algunos escenarios plantean la posibilidad de un evento fuerte o incluso excepcional, todavía existe incertidumbre. Los científicos esperan que hacia mediados de año la señal sea mucho más clara y permita determinar si se trata de un episodio moderado o de algo mucho más intenso.
El escenario que preocupa: un posible “super El Niño”
La preocupación de los climatólogos surge porque, si el fenómeno llegara a intensificarse hasta niveles extremos (lo que se conoce como “super El Niño”), el impacto global podría ser considerable.
En el pasado, eventos de gran intensidad han estado asociados con:
- Olas de calor más intensas en múltiples regiones.
- Temperaturas globales récord a escala planetaria.
- Sequías prolongadas en algunos continentes.
- Inundaciones y tormentas más fuertes en otras regiones.
Estos cambios ocurren porque el calentamiento del Pacífico altera la circulación atmosférica global, redistribuyendo energía y humedad por todo el planeta.
Además, el contexto actual aumenta la preocupación. El calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero ya está elevando las temperaturas promedio del planeta. Si a ese escenario se suma un El Niño particularmente fuerte, el resultado podría ser un año con anomalías climáticas muy marcadas.
Los próximos meses serán decisivos
Por ahora, la evolución del fenómeno sigue abierta. Los meteorólogos continúan monitoreando la temperatura del océano, la intensidad de los vientos alisios y otros indicadores clave del sistema ENSO.
Durante los próximos meses, esos datos permitirán saber si el calentamiento del Pacífico continúa intensificándose o si el fenómeno se estabiliza en niveles más moderados.
Si el evento se fortalece, el mundo podría enfrentarse a un período con fenómenos meteorológicos más extremos y temperaturas globales sin precedentes. Si no lo hace, el impacto podría ser mucho más limitado.
Lo único seguro es que el planeta vuelve a entrar en una fase climática que históricamente ha demostrado tener consecuencias globales. Y, como advierten los científicos, la verdadera magnitud de este nuevo El Niño aún está por definirse.