Configuración y diseño

El equipo llega en una caja con unas formas que nos recuerdan claramente a un smartphone. En su interior: el traductor, las instrucciones de uso, una correa para la muñeca y un cable de carga USB-C. Como decía, Timekettle T1 parece a un teléfono en su diseño (uno muy pequeño de 116,8 x 58,6 x 11,2 mm), y en cierta forma lo es.
Para empezar, su sistema operativo interno es Android 10, aunque no podremos instalar ninguna aplicación ni realizar o recibir llamadas. En este caso, el dispositivo se ha diseñado exclusivamente para ejecutar la interfaz de Fluentalk y su software preinstalado. Debido a sus reducidas formas (apenas pesa 100 gramos), es un perfecto compañero de viaje que puede ir en el bolsillo sin problema.

A los lados del dispositivo tenemos un control de volumen y el puerto de carga USB-C junto con un botón de encendido y otros dos botones, azul y rojo, que ejecutan las traducciones en diferentes direcciones según el modo de clic que ejerzamos, lo que nos permite, por ejemplo, decir algo en nuestro idioma nativo y que se traduzca a otro, para finalmente traducir la respuesta al idioma nativo.
Lo cierto es que al tacto y a la vista, el T1 es un dispositivo atractivo. Tenemos una pequeña pantalla táctil de 4 pulgadas y en la otra cara incorpora una cámara de 8 megapíxeles. En su interior, una CPU Quad-core ARM 12 nm 2.0GHz, 3G de RAM, altavoces dual, batería de 1500 mAh y conectividad Wifi (2G, 3G y 4G)/nano-sim/E-sim.
En definitiva, el traductor y su diseño lucen muy bien y no va a resultar difícil de manejar para nadie que tenga un teléfono. En unos minutos, hasta la persona más torpe puede comenzar a darle uso sin necesidad de acudir a las instrucciones.