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Ciencia

Fósil de “mothra” de 506 millones de años, lo extraño de la vida prehistórica

Una especie recién descripta del Esquisto de Burgess tenía tres ojos, miembros en garra, y una cola llena de agallas, y órganos internos perfectamente preservados.
Por Isaac Schultz Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Una criatura del período Cámbrico que se acaba de describir impone un extraño giro a lo que pensábamos conocer sobre la evolución animal en el pasado lejano. Se trata de la Mosura fentoni, un depredador con tres ojos, garras, y miembros como aletas, del tamaño de tu dedo y que se identificó en el Esquisto de Burgess, en Canadá.

El animal con aspecto de alien forma parte del grupo de los radiodontes, linaje extinto de artrópodos conocido por la Anomalocaris, el terror de los mares de un metro de largo, con miembros espinosos y una boca circular llena de dientes.

Al igual que sus primos, la Mosura también tenía un disco de dientes y miembros en forma de remo para poder nadar. Pero además tenía una sorpresa extraña: un segmento similar a una cola con secciones bien definidas, y cubiertas con agallas. La Royal Society Open Science publicó hoy la descripción de la criatura que hizo este equipo.

“Por mucho que aprendamos de los radiodontes, siempre parece haber algo nuevo y sorprendente sobre este grupo a la vuelta de la esquina”, dijo el autor principal de este trabajo, Joe Moysiuk, curador del museo Manitoba, en su e-mail a Gizmodo. “El ‘abdomen’ de la Mosura es distinto porque sus segmentos son pequeños y solo tienen unas aletas diminutas que básicamente no le habrían servido como propulsores”.

Hoy los investigadores no están del todo seguros de por qué la Mosura necesitaría ese espacio extra a su alrededor, pero podría tener relación con el lugar y el modo de vida, porque quizá viviera en entornos donde el oxígeno es escaso en los agitados mares Cámbricos, o tal vez su estilo de vida fuera especialmente activo.

La ciencia ficción los inspiró

Su forma particular, con aletas anchas para nadar y un abdomen estilizado, le ganó el mote de “polilla de mar”, y de allí su nombre, Mosura, en referencia a Mothra, kaiju japonés. Pero a pesar de su mote Mosura solo es pariente lejano de las polillas. Mosura dorma parte de un linaje de artrópodos mucho más antiguo y aunque los radiodontes se extinguieron hace mucho tiempo, su notable preservación en el Esquisto de Burgess sigue brindando nuevas especies a la ciencia.

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©ROM

Más allá de su aspecto de ciencia ficción, Mosura también ofrece infrecuentes vistazos a la anatomía interna de hace quinientos millones de años, porque varios de los 61 fósiles de la criatura tenían todavía tejido nervioso, estructura ocular, tracto digestivo y hasta parches que representaban un sistema circulatorio abierto, con un corazón que bombeaba sangre a las cavidades internas o lacunae. Esas mismas características, que antes resultaban misteriosas en otros fósiles, se hicieron evidentes en los especímenes de Mosura que estudió el equipo.

Los fósiles, casi todos recolectados por el museo Royal Ontario a lo largo de los últimos 50 años, provienen de los Parques nacionales Yoho y Kootenay, parte de la región del Esquisto de Burgess. Esa región formaba parte del lecho marino y se conoce por la excepcional preservación de organismos de cuerpo blando que habitaban el fondo del mar.

Moysiuk desenterró recientemente otras criaturas de la Explosión Cámbrica, como el Titanokorys gainesi en 2021, y el Cambroraster falcatus en 2019, nombrado así por el Millennium Falcon.

“Hay muchas criaturas de la ciencia ficción cuya inspiración proviene de organismos vivos”, dijo Moysiuk. “Y entonces es lógico que la ciencia también se inspire en esas creaciones”.

“Hay cantidad de fuentes de inspiración para los nombres de las especies, pero creo que en la franquicia de ‘Tremors’ hay gran potencial”, añadió. “Los gusanos gigantes de esa serie se supone que son rezagos del Precámbrico y aunque científicamente eso no tiene sentido, la referencia suena divertida”.

Acabas de enterarte aquí, antes que en cualquier otro lugar: mientras se sigan descubriendo criaturas con aspecto de alien, como el reciente hallazgo de Moysiuk, no habrá franquicia de ciencia ficción que se salve de convertirse en nomenclatura científica.

 

 

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