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Ciencia

Hace siglos, unos alfareros migraron 320 km por Florida. Un ingrediente secreto de su cerámica acaba de delatarlos

Mezclaban la arcilla con pedazos de vasijas viejas traídas de su tierra. Durante un siglo, nadie supo quién fabricaba esas piezas
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Durante más de cien años, los arqueólogos que excavaban en la bahía de Tampa, en la costa oeste de Florida, se toparon con un enigma. Entre la cerámica sencilla de los pueblos que vivían allí aparecían vasijas decoradas que parecían venir de otro mundo: tenían el estilo de la cultura misisipiana, una de las grandes sociedades indígenas de Norteamérica. ¿Cómo habían llegado hasta allí? «Ha sido un debate abierto durante un siglo», resumió el arqueólogo Neill Wallis.

Ahora, un estudio del Museo de Historia Natural de Florida, publicado en la revista American Antiquity, propone una respuesta: esas vasijas no fueron importadas ni copiadas, sino fabricadas en Tampa por alfareros que habían migrado desde el norte del estado. El trabajo lo firman Trevor Duke, Neill Wallis y Andrea Torvinen.

Dos mundos en la misma bahía

Cultura Misisipiana
© By user:RHorning – Original image from: [1], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=310169
La cultura misisipiana surgió alrededor del año 1000 en el valle del río Misisipi y se extendió por buena parte del sureste de lo que hoy es Estados Unidos. Construía grandes montículos de tierra con la cima plana y se organizaba en jefaturas. En la bahía de Tampa, en cambio, vivían las comunidades de la cultura Safety Harbor, entre ellas los tocobaga, que compartían algunos rasgos con sus vecinos del norte, como los montículos, pero dependían mucho más de la pesca y los recursos del mar.

Para explicar la presencia de cerámica misisipiana en la bahía, los arqueólogos manejaban tres hipótesis: que las piezas se hubieran traído desde el norte, que artesanos locales imitaran el estilo o que personas misisipianas se hubieran mudado a la zona.

El ingrediente secreto

Fragmento De Arcilla
© By Gates Phillips Thruston – https://archive.org/details/antiquitiesoften00thru/page/98/mode/1up, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=192831093

Para resolverlo, el equipo analizó 58 fragmentos de cerámica, tanto lisa como decorada. Primero estudiaron la química de la arcilla mediante análisis por activación de neutrones y la compararon con fuentes de arcilla de la región. El resultado fue claro: todas las piezas se habían fabricado con arcilla local.

La sorpresa apareció al mirarlas al microscopio, en láminas tan finas como la mitad del grosor de un cabello. Alrededor del 80% de los fragmentos decorados contenía chamota, es decir, trozos de cerámica vieja triturados y mezclados con la arcilla. Ninguna de las piezas lisas la tenía. «No es algo que hubiéramos visto antes en Tampa», explicó Duke. Además, esa chamota contenía mica, un mineral común en el noroeste de Florida, pero raro en la península.

Muñecas rusas de barro

Algunos fragmentos guardaban un detalle todavía más llamativo: chamota que a su vez contenía chamota más antigua. «Es como las muñecas rusas, porque tienes chamota dentro de chamota dentro de chamota», describió Wallis. Para los investigadores, eso indica que los alfareros reutilizaron, generación tras generación, restos de vasijas que probablemente habían traído consigo desde su lugar de origen.

Las técnicas también eran distintas. Las vasijas decoradas se construían con rollos de arcilla, al estilo misisipiano, mientras que las lisas se moldeaban con métodos locales que se usaban en la región desde hacía unos 3.000 años. Todo apunta a un grupo de migrantes procedentes de las colinas de Tallahassee, unos 320 kilómetros al norte.

Una receta que pasaba de maestro a aprendiz

Los autores creen que esos alfareros encontraron su lugar en la sociedad de Tampa gracias a un conocimiento especializado. «Las comunidades migrantes muchas veces tenían que encontrar su propio nicho en un lugar nuevo», explicó Torvinen. Según Wallis, el grupo que hacía las vasijas decoradas «probablemente tenía algún tipo de estatus especial». Y su forma de trabajar se mantuvo durante siglos porque se transmitía dentro de un grupo pequeño. «Cuando es la forma en que tu maestro siempre lo hizo, así es como vas a hacerlo», resumió Torvinen.

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