Hoy en “News That Is Somehow Not From Florida” se dio a conocer la historia de un tal Ian Claughton, un dealer de drogas del pueblo de Grimethorpe en el norte de Inglaterra. El martes sentenciaron a Claughton a siete años de prisión. Pero este dealer en particular se hizo tristemente famoso por su decisión de proteger sus invernaderos y aprovisionamiento para consumo personal con una cantidad de trampas caseras muy raras y, en algunos casos, potencialmente letales.
Según varios informes, Claughton apareció en el radar de la policía del Reino Unido cuando usó la cuenta de eBay de su esposa para comprar varias armas de fuego que eran imitaciones. Cuando la policía llegó a la casa de Claughton para investigar, se encontraron ante “una tanza de pescar extendida a lo largo de una de las habitaciones a la altura de las rodillas, y adosada a un conector eléctrico y unas baterías”. Tras pasar eludiendo esa trampa, descubrieron “dos trampas con cepos dentados y dos potenciales armas de fuego”, junto con cuatro grandes bolsas de plástico llenas de marihuana. Al lado encontraron el invernadero donde se habían llenado esas cuatro bolsas, junto con más trampas, en tanto que la casa de la esposa de Claughton contenía más trampas cazabobos. En total, aparentemente se requirió “el trabajo de expertos en explosivos, pertenecientes al Ejército, en una operación de varias agencias a lo largo de tres días”, para poder desarmar todas las sorpresas que aguardaban a los potenciales intrusos.
Si en comparación con Mi pobre angelito te parece poco, estamos de acuerdo. Pero la cuestión es que todos los que estuvieron involucrados en este caso hicieron la misma comparación. Eso incluye al propio Claughton, que le dijo a la policía que se había inspirado en “las trampas cazabobos de Macaulay Culkin en Mi pobre angelito”. La policía dijo que “Claughton parece haberse tomado mucho trabajo para defender su hogar y sus contenidos ilícitos de cualquier intruso, inspirado en el personaje de Macaulay Caulkin en la famosa película Mi pobre angelito”. El fiscal les dijo a los miembros del jurado: “Si están pensando que todo esto suena parecido a Mi pobre angelito, están en lo cierto”.
“Ya ha pasado bastante tiempo desde que vimos Mi pobre angelito, pero estamos seguros de que el arsenal de trampas graciosas del pequeño Kevin McCallister no incluía trampas con cepos dentados, tanza de pesca adosada a bombas caseras, ni un lanzallamas hecho con un viejo extinguidor, que son las cosas que la policía encontró en las propiedades de Claughton, junto con las armas de imitación, un arco, y una cantidad de dinero en efectivo que había cosido dentro de un sofá (tampoco recordamos que Kevin tuviera una bolsa metanfetaminas, aunque probablemente eso explicaría varias cosas).
Claughton sugirió que poner trampas en su casa para lastimar a los intrusos no era más que una acción inocua, y lo mismo hizo con las explicaciones que intentó dar, como “No, esperen, no es lo que parece”, o “¿las metanfetaminas? Son para adelgazar y para la fatiga crónica. ¿La tanza de pescar y el explosivo? Son para asustar a los cuervos. ¿Las armas de imitación? Para un cumpleaños temático”.
En cuanto al lanzallamas casero, Claughton insistió en que era para sorprender a la gente en la Noche de las Fogatas. A juzgar por el video que la policía encontró en el teléfono de Claughton, por cierto, habría sorprendido a todos, pero tal vez el momento más impactante del video es cuando Claughton usa el extinguidor que inventó para apagar las mismas llamas que provocó. Un dispositivo para incendiar, que también sirve para extinguir el fuego. Si lo piensas, también puedes volver a encender el fuego que acabas de apagar. Una idea genial. Ojalá nuestro protagonista utilizara su ingenio para hacer lo bueno.