Esta vista frontal de un elefante muestra las formidables orejas y la distintiva trompa del animal.
Los datos recientes muestran que un coloso estelar de una galaxia vecina ha alterado de forma abrupta su “personalidad” física. No es una explosión todavía, pero sí una señal rara que apunta a que su ciclo vital podría estar entrando en una cuenta atrás astronómicamente corta.
La tectónica de placas sigue empujando a los continentes hacia una futura reunificación. Nuevos modelos proponen cuatro posibles configuraciones para el próximo supercontinente y anticipan un impacto profundo en el clima y la biodiversidad del planeta. No es una profecía apocalíptica: es la continuación lenta de un ciclo geológico que ya ha ocurrido antes.
El nuevo estudio sobre curvas temporales cerradas y comunicación cuántica reabre uno de los debates más incómodos de la física moderna: si las leyes del universo realmente prohíben enviar mensajes al pasado. Los investigadores no construyeron una máquina del tiempo, pero sí demostraron que, desde el punto de vista matemático, ciertos canales cuánticos podrían permitir algo extremadamente parecido.
La ausencia de pelo en los peces no es una simple diferencia estética respecto a otros vertebrados. Detrás de esa característica existe una combinación extremadamente precisa de física, hidrodinámica y evolución que permitió transformar sus cuerpos en sistemas optimizados para desplazarse, protegerse y sobrevivir en el entorno acuático.
La cueva de Altamira lleva décadas enfrentando un enorme problema: muchas de sus áreas más delicadas son demasiado peligrosas o estrechas para ser analizadas con métodos tradicionales. Ahora, un equipo de investigadores españoles utilizó drones equipados con tecnología LiDAR y navegación SLAM para mapear sectores jamás documentados con este nivel de precisión.
Un nuevo estudio publicado en Nature analizó diminutos cristales de circón conservados en Australia Occidental y descubrió señales químicas inesperadas que desafían la imagen clásica de la Tierra primitiva. Los resultados sugieren que nuestro planeta pudo haber desarrollado continentes y regiones habitables muchísimo antes de lo que la geología moderna consideraba posible.