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Irán intenta frenar sanciones nucleares con un último diálogo con Europa

Irán intentará una última ronda de contactos diplomáticos con Francia, Alemania y Reino Unido para frenar la reactivación de sanciones de la ONU, en un escenario marcado por tensiones tras su reciente conflicto con Israel
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A solo nueve días de que expire el plazo fijado por las potencias europeas, Irán confirmó que su ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, sostendrá una conferencia telefónica con sus homólogos de Francia, Alemania y Reino Unido. A la conversación se sumará la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores.

La reunión tiene un objetivo claro: evitar que se active el mecanismo de sanciones conocido como “snapback”, contemplado en el acuerdo nuclear de 2015. Este procedimiento permitiría reimponer automáticamente las medidas punitivas de Naciones Unidas en caso de incumplimiento iraní.

El trasfondo: guerra, uranio y desconfianza internacional

Las dudas sobre el programa nuclear iraní se han intensificado desde que, tras la guerra de 12 días con Israel en junio, varias de sus instalaciones nucleares fueron bombardeadas. Teherán respondió reduciendo la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), lo que dejó a la comunidad internacional sin información detallada sobre sus reservas de uranio enriquecido al 60% de pureza —un nivel muy próximo al necesario para fabricar un arma nuclear.

Aunque Irán insiste en que su programa es de carácter pacífico, es el único país sin arsenal nuclear que enriquece uranio a esa concentración. Para Estados Unidos, el OIEA y numerosos expertos, la República Islámica mantuvo un programa de armas atómicas hasta 2003.

Presión diplomática y advertencias europeas

El pasado 8 de agosto, París, Berlín y Londres enviaron una carta advirtiendo que aplicarían el “snapback” si no se lograba una “solución satisfactoria” a las inquietudes nucleares. El plazo vence el 31 de agosto, lo que deja a Irán escaso margen para convencer a sus interlocutores.

Un punto central será el restablecimiento del acceso del OIEA. Sin embargo, Teherán ha endurecido su discurso: además de culpar al organismo de haber alimentado el conflicto con Israel, ha llegado a amenazar con arrestar a su director general, Rafael Mariano Grossi, si pisa suelo iraní.

La agencia estatal IRNA, al anunciar la llamada de Araghchi, evitó referirse directamente al plazo límite y presentó la agenda como una defensa contra “sanciones ilegales” y contra los “ataques criminales” a sus instalaciones nucleares. El propio canciller ha intentado restar importancia a la amenaza del “snapback”, aunque en Europa crece el escepticismo tras años de conversaciones inconclusas.

El mecanismo de sanciones tiene además fecha de caducidad: en octubre perderá vigencia. Si no se activa antes, cualquier intento posterior quedaría sujeto al veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad, dos países que han ofrecido respaldo parcial a Teherán en el pasado.

[Fuente: AP]

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